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Pura lógica matemática
Por la redacción de La Hora - Guatemala, 16 de julio de 2005

No hay que ponerse la mano en el corazón y pasarse de protector de los pobres para entender que las condiciones actuales exigen que se haga un ajuste en los salarios. Es pura cuestión matemática, porque si el costo de la vida ha aumentado en forma que ha sido debidamente documentada por el Instituto Nacional de Estadística, es obvio que al menos en la misma proporción tendría que producirse un ajuste de los salarios mínimos, para que quienes viven con lo que podríamos considerar como un mínimo vital, puedan defenderse de la escalada en el valor de los bienes y servicios.

Puede ser que buena parte de la inflación y el aumento de precios sea resultado del impacto que ha tenido el aumento en los combustibles. Puede ser, además, que las autoridades y los empresarios guatemaltecos no hayan contribuido a empeorar las cosas. Pero aun si tal fuera el caso, no es justo dejar que el asalariado que vive con salarios mínimos, tenga que pagar las consecuencias de ese desajuste económico que se traduce en la imposibilidad de satisfacer las necesidades elementales de sus familias.

Y es que una cosa es que exista interés por la justicia social y otra muy distinta es la simple aplicación de la más elemental lógica de las matemáticas. Si los precios de la canasta básica suben en determinado porcentaje, en el mismo porcentaje tendría que subir, por lo menos, el salario mínimo. Ese pretexto de que un aumento de salarios significaría más desempleo es algo que ya hemos escuchado en demasía. El no haber aumentado los salarios durante dieciocho meses no se ha traducido en un incremento notable en el empleo en el país, lo que demuestra la falacia del argumento que con el mayor de los cinismos se repite hasta el cansancio.

Creemos que el Gobierno tiene que adoptar el papel que conforme a derecho le corresponde. La ley es categórica al decir que anualmente deben ser revisados los salarios y se habla de compensar los efectos del aumento en el costo de vida. Para nada la ley menciona ese concepto de aumento de productividad que se está usando como argumento y pretexto para evitar el alza de salarios y el Estado no puede seguir jugando de acuerdo con las reglas que impone un sector pasando sobre la normativa de una ley tutelar del derecho de los trabajadores.

Ojalá que las autoridades entiendan que no pueden hacerse de la vista gorda ante un problema tan serio como el que significa para miles de familias la imposibilidad de satisfacer sus necesidades elementales.

Fuente: www.lahora.com.gt - Editorial


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