Revista electrónica de discusión y propuesta social 
Revista · Documentos · Archivo · Blog   Año 2 - 2005

::::albedrío::::

Revista
Editorial
Artículos
Entrevistas
Noticias

linea

Redacción

linea

Enlaces

linea

SiteMap
Contacto


Otros documentos de consulta

De orden internacional
De carácter oficial
Comunicados

 

 

 

No más gastos secretos
Por la redacción de La Hora - Guatemala, 24 de agosto de 2005

El tema del secreto de Estado relacionado con los gastos militares cobra nuevamente vigencia ahora que la Corte de Constitucionalidad ha de decidir sobre un recurso interpuesto por quienes manejaron los fondos del Ejército en el gobierno anterior. Al respecto tendríamos que atenernos a lo que dice la Constitución de la República sobre el tema de las fuerzas armadas, sobre las funciones de la Contraloría de Cuentas y sobre el Régimen Financiero y en ninguno de los tres casos se hace la salvedad de que las cuentas militares no están sujetas a la fiscalización que debe hacerse con respecto a todos los gastos públicos.

Repetimos que en uno de los gestos más hipócritas de la gestión pública, el gobierno de Ramiro de León Carpio promovió en la reforma constitucional la supresión de los gastos confidenciales, pero en ese gobierno se empezó a usar al Ejército como fuente de tales gastos a pesar de la ilegalidad de la acción. Según la norma constitucional, "no podrán incluirse en el Presupuesto General de Ingresos y Egresos del Estado gastos confidenciales o gasto alguno que no deba ser comprobado o que no esté sujeto a fiscalización. Esta disposición es aplicable a los presupuestos de cualquier organismo, institución, empresa o entidad descentralizada o autónoma."

Por cuestiones que tienen que ver con la militarización del país y la famosa doctrina de la seguridad nacional, el Ejército quedó siempre al margen de la fiscalización. Ningún contralor cumplió con su mandato constitucional auditando las cuentas militares porque Dios guardara a quien tuviera la osadía de pedirles cuentas a los jefes del Ejército en tiempos de conflicto. Y luego, firmada la paz, el precedente se mantuvo porque era muy cómodo tener una partida de la cual se podía echar mano sin temor alguno.

No hay fundamento constitucional para el secreto de los gastos militares y el Ejército nunca más tiene que realizar gastos secretos porque toda erogación del Estado tiene que ser comprobada y sujeta a fiscalización según establece de manera categórica el artículo 237 que se refiere al Presupuesto General de la Nación. Y son los militares los llamados a buscar esa probidad que enaltezca a la institución mediante acciones de absoluta transparencia.

Reprobable es, por otro lado, la actitud de magistrados que se inhiben de conocer el tema del Ejército, porque Guatemala necesita ciudadanos con entereza para actuar y decidir sin buscar enaguas para esconderse. Si es preciso ponerle el cascabel al gato, aunque el gato sea un temible felino, no queda otro remedio que cumplir con el deber.

Fuente: www.lahora.com.gt - Nota editorial - 230805


Copyright © El credito de las contribuciones es única y exclusivamente de los autores. El contenido de las contribuciones no representan necesariamente la opinión de la revista; los autores son responsables directos del mismo.