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Cristiano consejo
Por la redacción de La Hora - Guatemala, 25 de agosto de 2005

Es momento de decir sin tapujos ni pelos en la lengua: ¿Y qué putas se creen los Estados Unidos que son?

Pat Robertson es para los fundamentalistas evangélicos una de las voces más autorizadas y su activismo político junto a personas como el actual Presidente de los Estados Unidos es ampliamente conocido. De los creadores de la derecha religiosa que ha fanatizado al país, provocando esa mítica división entre Estados azules y rojos en referencia a los que abrazan el radicalismo cuyo principal portavoz es George W. Bush y que trasciende de los temas políticos para meterse en la intimidad del ciudadano con una falsa moral que no vacila en mentir de la manera más descarada para lograr sus fines, como quedó demostrado con la causa de guerra con Irak.

Pues ese moralista no tuvo empacho en decir que Estados Unidos debe asesinar a Hugo Chávez porque matarlo sale más barato que una guerra para invadir Venezuela. Es momento de decir sin tapujos ni pelos en la lengua: ¿Y qué putas se creen los Estados Unidos que son? Si el mundo calla ante el insolente atrevimiento de ese consejero espiritual del Presidente de la Nación más poderosa les estamos reconociendo que tienen, en efecto, el derecho de eliminar a Chávez y a cuanto hijo de vecino no le agrade a Robertson o a cualquier otro televangelista de los que se han vuelto millonarios haciendo realidad aquello de que la religión puede ser efectivamente el opio de los pueblos cuando éstos actúan como borregos sin razón.

Si Chávez es un déspota y resultan ciertos todos los epítetos que le atribuye Washington, eso no justificaría que nadie proponga su asesinato, menos un líder religioso cristiano. ¿Qué diferencia hay entre Robertson y cualquier talibán o terrorista de Al Qaeda que afirme que hay que asesinar no sólo a Bush sino a cualquier ciudadano norteamericano simplemente porque ellos los ven como enemigos?

Robertson está demostrando que entre el fundamentalismo islámico y el fundamentalismo evangélico no hay mucha diferencia, si es que alguna existe. Está demostrando que él y sus seguidores tienen una falsa moral, porque se rasgan las vestiduras ante una mujer que practica el aborto, pero no vacilan en recomendar el asesinato como la cosa más normal del mundo. Gente que se dice “pro life”, pero que respaldó la guerra que ha costado miles de vidas humanas simplemente por el capricho de un hombre enajenado que se obsesionó con la idea de derrocar a Saddam Hussein. Irak puede terminar siendo un territorio anárquico, dominado por los fundamentalistas chiítas por culpa de Bush, pero él y sus consejeros espirituales siguen hablando de una guerra entre el bien y el mal. Por supuesto que Robertson encarna el bien, aunque recete asesinatos de aquellos que le caen mal. Pero así son generalmente los moralistas; mientras más radicales más hipócritas.

Fuente: www.lahora.com.gt - Nota editorial - 240805


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