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Lloviendo sobre mojado
Por la redacción de La Hora - Guatemala, 30 de agosto de 2005

Los gasolineros tienen que entender que si abusan del libre mercado pueden forzar a la adopción de medidas de control porque el consumidor no puede estar eternamente indefenso.

El huracán que azotó el Golfo de México y luego golpeó la costa norteamericana y especialmente la ciudad de Nueva Orleans, puede considerarse como un desastre de implicaciones globales, puesto que no sólo provocó la suspensión de la explotación petrolera en las plataformas situadas en el mar, sino que además interrumpió el abastecimiento a la costa Este de los Estados Unidos que ocurre precisamente aguas arriba en el río Mississippi, donde están las facilidades portuarias para recibir los más grandes barcos tanqueros que llevan el petróleo.

Además en la zona se refina el ocho por ciento del combustible que utilizan en Estados Unidos y los efectos del huracán Katrina se sintieron ya al lanzar el precio del barril de crudo por vez primera arriba de los setenta dólares, en tanto que el promedio de precios del galón de combustible en la cosa Este de Estados Unidos se espera que esta semana sufra incrementos superiores a los veinte centavos.

La economía mundial y específicamente la de Estados Unidos se verá afectada por este fenómeno natural que constituye uno de los peores desastres resultado de huracanes en la historia de ese poderoso país. Pero para desgracia nuestra, las olas desatadas por la furia del huracán nos terminarán arrastrando porque veremos cómo los precios del combustible suben de manera desmedida en nuestro país. No olvidemos que Guatemala es una especie de paraíso para los que están en el negocio del petróleo y sus derivados, puesto que no existe ningún mecanismo de control del Estado para moderar los precios. El Ministerio de Energía y Minas ha reconocido que muchos de los aumentos que se dan al consumidor final no están justificados y que son producto de maniobras especulativas.

De hecho, es sabido que cuando ha habido tendencias ligeras o fuertes a la baja, los precios en los expendios tardan mucho en reflejarlo. Pero cuando hay la menor tendencia al alza, los cambios se producen en forma casi automática. En el primer caso siempre se dice que hay existencias de combustible adquirido a precio alto y en el segundo siempre se dice que los embarques llegaron ya con el alza. En otras palabras, Guatemala tiene la aparente mala suerte de que cuando hay tendencia a la baja siempre tiene combustible y cuando los precios suben siempre estaban los depósitos vacíos.

Ante este nuevo impacto que tendrá en la economía nacional la volátil situación del petróleo, es indispensable que las autoridades impidan la especulación. Los gasolineros tienen que entender que si abusan del libre mercado pueden forzar a la adopción de medidas de control porque el consumidor no puede estar eternamente indefenso.

Fuente: www.lahora.com.gt - Nota editorial - 290805


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