Quien mucho se agacha…
Por la dirección editorial de La Hora - Guatemala, 30 de diciembre de 2005
La sabiduría popular no falla cuando dice que quien mucho se agacha enseña el trasero y el tema viene a cuento ahora que el vicepresidente Stein condena con energía a Estados Unidos por el trato grosero que da a los latinoamericanos en general y que afecta a cientos de miles de guatemaltecos en particular, porque no podemos reclamar respeto a nuestra dignidad cuando, por ejemplo, nuestro Congreso se comporta en forma abyecta si la Embajada le exige leyes para proteger a su industria farmacéutica aun en perjuicio de la población pobre de Guatemala.
Los gringos nos ven como porquería porque nosotros nos comportamos como porquería y no damos muestras de dignidad. Desde los políticos hasta los más encumbrados niveles económicos, las romerías a Washington son ya célebres y hasta han servido para cabildear condenas como la descertificación al país en materia antinarcóticos con la finalidad política de dejar en evidencia al gobierno de turno. Embajadores y funcionarios de la más poderosa misión diplomática son objeto de agasajos en los más elegantes círculos y cuando alguno de ellos tiene la osadía de reclamar al Congreso soberano que “debe” aprobar leyes al gusto de Estados Unidos, casi nadie chista en este país porque se da por sentado que la voz de Washington es algo así como la voz de Dios.
Ahora mismo, por vez primera en la historia de los Tratados de Libre Comercio, Estados Unidos posterga la vigencia de uno porque reclama compromisos adicionales que son exigencias de sus propios empresarios que, ellos sí, reclaman protección y privilegio para sus productos como el caso de los medicamentos de marca frente a los genéricos, uno de los temas más candentes en la relación entre nuestro país y el poderoso imperio.
La retórica del Vicepresidente estaría bien si fuera acompañada de gestos de dignidad que demostraran que estamos dispuestos a ir más allá de las palabras ante ese trato racista que los latinoamericanos reciben. Replantear nuestras relaciones internacionales podría parecer una locura para muchos, pero es éste el momento en que un vigoroso bloque latinoamericano puede establecer negociaciones con otros bloques económicos para liberarnos del tutelaje de un país que nos ve como parias, como ratas a las que hay que impedir el acceso a su territorio.
Pero como seguimos agachados y enseñando el trasero, lo más probable es que enero sea el mes en que nuestros diputados dócilmente acepten la presión de la Embajada en busca de un TLC que, como dijo Stein, pone el ojo en las mercancías y manda al chorizo a las personas.
Fuente: www.lahora.com.gt - Nota editorial
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