Revista electrónica de discusión y propuesta social 
Revista · Documentos · Archivo · Blog   Año 4 - 2007

::::albedrío::::

Revista
Editorial
Artículos
Entrevistas
Noticias

linea

Redacción

linea

Enlaces

linea

SiteMap
Contacto


Otros documentos de consulta

De orden internacional
De carácter oficial
Comunicados

 

 

 

Tabú
Por la dirección editorial de La Hora - Guatemala, 14 de febrero de 2007

Bajo el argumento de que cualquier consideración crítica es una muestra de machismo y de discriminación racial, la participación política de Rigoberta Menchú viene a convertirse en algo muy especial en la vida nacional porque a diferencia de lo que ocurre con cualquier político, la Premio Nobel podrá gozar de un trato preferente y especial so pena de que quien se atreva a comentar en términos no laudatorios su intención de participar electoralmente sea acusado de racista.

Pensamos que doña Rigoberta, como cualquier mujer, cualquier indígena y cualquier ser humano, merece respeto elemental y que sus actos sean juzgados con propiedad. Pero de eso a pensar que se encuentra en una condición diferente a la del resto de los políticos hay una notable diferencia que tiene que ser señalada porque de lo contrario tendríamos un caso de discriminación hacia el resto de contendientes que, por no ser ni mujeres ni indígenas, sí pueden ser llevados y traídos de la forma tradicional.

Respetamos la decisión de doña Rigoberta de participar en la arena política porque creemos que todos los guatemaltecos tenemos un papel que jugar en el fortalecimiento de la democracia y que como ciudadanos no podemos quedar de brazos cruzados frente a los problemas del país. Entendemos más que nadie que en Guatemala existe un fuerte racismo y que para una mujer indígena es mucho más difícil la vida por ese silencioso pero indiscutible fenómeno de desprecio hacia quienes conforman esa maravillosa diversidad cultural que será el plato fuerte para que Bush venga a Guatemala. Pero es indispensable que mantengamos la amplitud mental para que si Rigoberta Menchú participa en política puedan juzgarse sus propuestas y analizarse el papel que ha jugado, sobre todo porque no se puede ocultar que ha sido parte de este gobierno y eso la coloca en una posición que demanda análisis y juicio.

Las mujeres que en el mundo juegan un papel político destacado lo hacen sin reclamar un trato preferente por ser mujeres; los indígenas que han alcanzado posiciones de poder lo hicieron sin esperar privilegios por su origen racial. Y el argumento de que cualquier cuestionamiento a doña Rigoberta tiene raíces en la discriminación es absurdo y deleznable, por mucho que tenga buenas intenciones y que se pueda explicar a la luz de la realidad que vivimos en un país racista.

Aplaudimos que Rigoberta dirija un importante movimiento del pueblo maya porque hace falta una presencia más activa y protagónica de quienes históricamente han sido marginados y discriminados. Su incursión en la arena política será como la de cualquier ciudadano que se mete en esas turbias aguas y el respeto que reciba será producto de sus actos y propuestas más que del traje típico que vista. Lo contrario sería justificar de alguna manera la discriminación y usar ese fenómeno ahora como escudo para limitar el debate.

Fuente: www.lahora.com.gt - Nota editorial - 130207


Copyright © El credito de las contribuciones es única y exclusivamente de los autores. El contenido de las contribuciones no representan necesariamente la opinión de la revista; los autores son responsables directos del mismo.