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El mal querido
Por la dirección editorial de La Hora - Guatemala, 12 de marzo de 2007

Hace varias décadas causó furor el libro "The Ugly American" que describía a ese "americano feo" entrometido, prepotente y arrogante y al sufrir las consecuencias de la visita del señor Bush, esta mañana muchos ciudadanos guatemaltecos que leyeron el libro lo deben haber recordado. Porque el Presidente de los Estados Unidos no podía pasar inadvertido para la población y aunque sea por la forma grotesca en que el servicio secreto se adueñó de nuestras calles, carreteras y hasta del espacio aéreo, no hubo chapín que no percibiera lo que es tener en suelo patrio a un gobernante tan mal querido que sus guardaespaldas tienen que remover piedras a donde van para asegurarse que nada le pase.

El presidente Bush se ha encargado de encarnar nuevamente esa personalidad, que muchos gobiernos antes del suyo trataron de superar, y lo ha hecho a pulso. En América Latina tal vez sólo a Nixon, cuando era Vicepresidente de Eisenhower, se le recibió con tanta animadversión como ahora al mandatario que desencadenó la guerra en Irak y cuyo gobierno está deportando masivamente a los inmigrantes que han llegado a ese país a buscar mejores horizontes.

En el caso de los inmigrantes de Guatemala, Estados Unidos tiene que recordar que Washington metió para bien o para mal, su cuchara en nuestra vida política y derrocó a un gobierno electo popularmente que tenía una visión de modernizar la economía totalmente distinta al criterio feudal que persistía y persiste. Nadie podrá saber si ese proceso iba o no en la dirección correcta, pero lo que sí sabemos es que el sustituto, el impuesto por Estados Unidos en 1954, mantuvo en la miseria al pueblo y negó las oportunidades a millones de guatemaltecos que, ante esa falta de esperanza, deciden emigrar en busca de mejores horizontes en los Estados Unidos. No somos un país tan desigual e injusto sólo porque los guatemaltecos seamos reacios al progreso, que también lo somos, sino que somos lo que hemos llegado a ser cabalmente porque hubo una intervención de los Estados Unidos que nos regresó al pasado.

Y eso hay que mencionarlo cuando se habla de la inmigración ilegal de guatemaltecos. Y como ni Berger ni nadie de su gobierno, incluyendo al Vicepresidente y el Canciller, tendrán el aire con remolino para recordarle a Bush que su país es responsable de nuestra tragedia (que incluye el conflicto armado interno) y que ese drama no termina con la foto que hoy busca ansiosamente abrazando y besando a mujeres indígenas para competir con la figura del Chávez abrazado por Evo Morales.

El señor Bush ni siquiera se da cuenta de lo mal querido que es porque nadie se lo dirá; el cerco a su alrededor lo protege hasta de los malos pensamientos, por lo que puede seguir paseando por el mundo su arrogancia, propia del típico ejemplo del "americano feo".

Fuente: www.lahora.com.gt - Nota editorial - 070307


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