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El TLC en la balanza
Por la redacción de La Hora - Guatemala,7 de octubre de 2007

A diferencia de lo ocurrido en Guatemala, donde los diputados levantaron la mano para ratificar el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos sin tomarse siquiera la molestia de leerlo, mucho menos de entenderlo, en Costa Rica mañana el pueblo tendrá la oportunidad de acudir a las urnas para decidir en forma libre y soberana si quiere que el país ratifique el instrumento de intercambio comercial.

Independientemente del resultado de la consulta, aunque hay indicios de que el NO pueda obtener más votos, lo importante es señalar que la oposición desatada por los términos del tratado obligó al referendo, porque el Congreso no quiso tomar una decisión a espaldas de lo que quiere la población. Puede que nos guste o nos desagrade el comportamiento de los ticos y de sus autoridades, pero es indiscutible que la sociedad jugó un papel determinante para obligar a que se le tomara en cuenta en una decisión de tanta trascendencia y eso dice mucho de cómo opera el sistema democrático en esa nación centroamericana.

Para muchos, la posibilidad de que se dé la espalda a un Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos puede parecer suicida, pero la verdad es que bien vistos los términos del mismo vale la pena preguntarse sobre su conveniencia y los ticos tienen la posibilidad de tomar una decisión a la luz de lo que ha sido la experiencia de los otros países que negociaron junto a ellos y que no encontraron en el TLC la panacea que ofrecían sus promotores.

Los tratados comerciales asimétricos que se negocian entre una superpotencia mundial y países de economías muy pequeñas son en realidad contratos de adhesión porque no existe mayor posibilidad de poner condiciones para compensar esa asimetría. Es bueno que los ticos sepan, por ejemplo, que un país como Guatemala renunció por obra y gracia del TLC a administrar su propia justicia en cuestiones típicamente comerciales cuando está de por medio alguna empresa norteamericana, como ocurre ahora con Ferrovías, la concesionaria de la vía férrea, porque parte del tratado es que ese tipo de diferencias serán sometidas a la jurisdicción de una comisión norteamericana.

Parte de lo que es vital para los costarricenses es la cuestión de abrir el mercado en áreas como los seguros, los bancos y las empresas de telecomunicaciones porque a ellos les ha funcionado muy bien un sistema de control estatal que no compagina con las exigencias que platea el TLC que demanda oportunidades para que las empresas norteamericanas puedan entrar en cualquier campo de la actividad económica. Pero, en resumidas cuentas, allá será el pueblo el que decida y no como aquí que fueron diputados ignorantes que ni siquiera leyeron el tratado.

Fuente: www.lahora.com.gt - 061007


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