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Derechos del hombre
Por Lucía Escobar - Guatemala, 7 de septiembre de 2004
lucia@elperiodico.com.gt

En nombre de la justicia y la equidad, denuncio los múltiples maltratos a los que se ven sometidos los compañeros varones del mundo.

Empecemos, pues, por el derecho que tienen los bebés masculinos a usar todo tipo de colores. No es justo que les veten el rosa y los condenen al uso único del azul y el verde. Tienen además derecho a jugar con muñecas, barbies y trastecitos, para que más adelante, cuando sean mayores, sean capaces de cambiar pañales, de cuidar a sus hijos y hacer el almuerzo. Y, además, a llorar con lágrimas y pucheros para que desarrollen la sensibilidad y aprendan a desahogarse sin necesidad de usar la violencia.

Es derecho del hombre adulto dedicarse con amor y entusiasmo a las tareas domésticas sin por eso tener que sentirse menos. En otros países, por ejemplo, existe la suspensión por paternidad. Eso le permite al hombre dejar de trabajar un tiempo para dedicarse a la crianza de los hijos y compartir esa maravillosa experiencia con su pareja.

Ya en el medio laboral, un joven secretario me comentaba que no encuentra trabajo, que nadie contrata ya a hombres para ese puesto. Lo mismo le sucede a muchos maestros y recepcionistos (vean que ni existe la palabra en masculino). ¿Cuántos estilistas, bailarines, cocineros, artistas y humanistas no siguen su vocación por miedo a la burla y el rechazo de la sociedad?

Tienen derecho los hombres a rechazar sexualmente a una mujer, sin por eso ser tachados de homosexuales; a negarse a cargar el agua Salvavidas, a cambiar llantas y a mover muebles pesados.

Como también a preocuparse por su apariencia física, a ser delicados, sensibles y dulces. Tienen derecho a estar de acuerdo conmigo o no.

(A los compas sancarlistas que me han retado a defender los derechos del llamado sexo fuerte).

Tomado de www.elperiodico.com.gt


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