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De leyes
Por Lucía Escobar - Guatemala, 16 de febrero de 2005
lucia@elperiodico.com.gt

La única ley que todos respetan es la del dinero.

¿Quién habrá sido el primero en inventarse una ley? ¿Serían las bíblicas las primeras o se las debemos a algún CroMagnon desocupado? Mi teoría es que fue algún mañoso que descubrió cómo podría sacar ventaja de una ley, rompiéndola.

Aquéllos que se dedican a bucear en la Historia de la humanidad dicen que el código de Hammurabi fue oficialmente de los primeros testimonios escritos de este intento por legalizar el comportamiento humano. Las tablas de Moisés también podrían ubicarse entre aquellos primigenios intentos.

Pero la Tierra, que no deja de girar, tampoco deja en pie ninguna ley. Si no, pensemos en las de Newton, que eran consideradas eternamente universales y que ahora han sido bastante cuestionadas. En Guatemala, las leyes se hacen con los pies, y sirven, como decía aquel anuncio de Madres Angustiadas, para lo mismo que el papel de baño. La única ley que todos respetan es la del dinero, si se tiene suficiente para sobornar a diestra y siniestra. O la de la jungla, aunque algunos ingenuos anuncios intentan hacernos entrar en razón y recordarnos que no somos animales, sino seres humanos. Y vemos a las camionetas predicando con la parte trasera y haciendo lo contrario con la delantera.

Ni siquiera cuando uno sale a comer en grupo se cumple aquello de “la Ley de Cristo, cada quién con su pisto”. Siempre hay alguien que se hace el loco y otro que le toca poner de más.

De antología está la Ley Antimaras que ahora proponen algunos diputados. Parece realizada por desocupados, más lógico sería que trabajen por cumplir las que ya existen. O aprobar otras más beneficiosas y necesarias como la Ley de Acceso a la Información o la de Acoso Sexual. Pero como parece que nos domina la Ley de Murphy, mejor me resigno a que: Si algo puede ir mal, ¡irá!

Tomado de www.elperiodico.com.gt


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