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“Hora chapina” o “fíjese que...”
Por Lucía Escobar - Guatemala, 13 de julio de 2005
lucia@elperiodico.com.gt

El tiempo es una concepción abstracta.

¿Qué fue primero? ¿El huevo o la gallina? ¿Nuestra impuntualidad o la de los otros? “No vine antes porque pensé que ibas a venir tarde como todo el mundo.” He oído a muchos justificarse así cuando hacen esperar a alguien. Yo misma lo he dicho más de alguna vez.

Hasta las misas empiezan tarde en Guatemala, no digamos las conferencias de prensa, los actos públicos, los conciertos, todo. Ya hasta acuñamos la expresión “hora chapina”. ¿Quedamos a las 5:00, hora chapina, verdad? Pregunta uno como queriendo decir 5:00, o 5:30, hasta 6:00. De esta impuntualidad, que le choca tanto a los extranjeros, no se salva nadie, desde la empleada de maquila que se roba cinco minutos en la entrada y cinco en la salida, hasta el gerente que se da el lujo de hacer esperar dos horas o tres a alguna visita (algunas veces sólo porque puede) pasando por muchos profesionales que dan citas a determinada hora y nunca cumplen sus horarios. Pero los que se llevan el premio a la impuntualidad son los carpinteros, los fontaneros, los mecánicos y la justicia. Para ellos el tiempo es una concepción abstracta.

Estamos tan acostumbrados a eso, que la mayoría de los guatemaltecos ya ni se disculpa por llegar tarde o por no terminar algo a tiempo. “Fíjese que...” ¿Y quién sufre las consecuencias? Los puntuales, que se despertaron temprano y corrieron para llegar a tiempo a un lugar y de todos modos les tocó esperar a que llegaran los demás.

Esa dejadez de los guatemaltecos nos hace menos productivos, nos hace perder oportunidades y nos frustra. Aunque no faltará alguien que recuerde lo que sucedió el 11-S, y como muchos guatemaltecos que trabajaban en las Torres Gemelas, se salvaron de morir gracias a esos 15 minutos robados.

Fuente: www.elperiodico.com.gt


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