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Moralina anticondón
Por Lucía Escobar - Guatemala, 30 de noviembre de 2005
lucia@elperiodico.com.gt

Su corto paso por la tierra fue de puro terror.

Óscar tiene once años y trabaja en el basurero de El Tejar en Chimaltenango. El viernes pasado mientras recogía plástico se topó con una bolsa que contenía el cadáver de un bebé de nueve meses que murió, según el juez de turno, por múltiples golpes en la espalda y los brazos. Además, su pequeño cuerpecito tenía numerosas heridas de arma blanca.

En lo que va del año, hemos leído por lo menos de diez casos más de bebés que son asesinados y luego abandonados en ríos de aguas negras, en basureros, rellenos sanitarios e incluso en camionetas urbanas.
La mayoría de estos chiquititos ni siquiera llegaron a tener un nombre y su corto paso por la tierra fue de puro terror. Vinieron a este mundo a comer literalmente mierda y sus muertes parecen no preocuparle a muchos. Menos al Cardenal Rodolfo Quezada Toruño que tan activo anda en estos días. No les ha dedicado una homilía, ni una misa, mucho menos una conferencia de prensa a estas historias de nota roja. Tampoco parecen preocuparle los miles de niños y niñas guatemaltecos que sufren maltrato, abuso sexual y hasta esclavitud de parte de su propios padres, familiares cercanos y, por supuesto, de líderes religiosos. El Cardenal anda ocupado con discursos retrógrados que son repetidos por algunos columnistas de opinión y seudoperiodistas que parecen preferir un bebé asesinado a un condón usado.

La llamada Ley de Libre Acceso a la Planificación Familiar ha puesto a los defensores de la doble moral, la hipocresía, la estrechez de mente y la estupidez a repetir brillantes teorías morales tan jaladas como la que tacha de asesinos a todos los que desayunan huevo revuelto.

También me da la impresión que muchos fanáticos religiosos e hipócritas moralistas no saben lo que significa vivir en un estado laico. Deberían repartir diccionarios y condones.

Fuente: www.elperiodico.com.gt


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