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El colchón o la alcancía
Por Lucía Escobar - Guatemala, 17 de enero de 2007
lucia@elperiodico.com.gt

¿Qué vamos a hacer los guatemaltecos para impedir una crisis así?

A estas alturas de mi vida, creo que tengo más confianza en el horóscopo de Urbano Madel que en el sistema bancario guatemalteco. Al menos con el primero, sé que es mitad mentirilla y mitad sugestión, pero con los bancos chapines no se sabe nunca nada. Ya ven, un día nos muestran sus numeritos que nadie entiende pero que suenan seguros, y ahí vamos todos a creerles y entregarles nuestro dinero.

Ya lo he dicho en otra ocasión, odio los bancos con todo mi corazón. Los necesito, sí, porque estoy lejos de alcanzar el Nirvana, ni vivo del aire, ni como energía cósmica. Pero cada vez que tengo que ir a uno, me siento un poco más pequeña, un poco más pendeja y un poco más estafada.

Como me gustaría mentirles, decirles que yo no necesito de los bancos para nada, que vivo del trueque, de la buena vibra y del comercio justo, y que no sueño con una libreta de ahorros con muchos ceros a la derecha. Pero no me creerían ¿o sí?

Lo cierto es que esta situación se está poniendo peluda, es fácil que el caos entre en nuestras vidas y que esta presión haga que todo el mundo saque su dinero del banco (al menos los ricos, que siempre les avisan primero de estas cosas) y entonces sí, una crisis financiera acabará con lo poco que tenemos en el país. Lo que está sucediendo aquí pasó en Argentina hace unos años y las consecuencias de ese crash se sintieron, y se sienten aún, en varios países de Latinoamérica.

¿Qué vamos a hacer los guatemaltecos para impedir una crisis así? Seguro que no soy yo la que tiene la respuesta.

Al menos sé que no me voy a suicidar de la pena, ya que no tengo el vicio de acumular riquezas. A mí el dinero me gusta para gastarlo. ¿Si no para qué es, pues?

Fuente: www.elperiodico.com.gt


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