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Espejito, espejito
Por Lucía Escobar - Guatemala, 15 de marzo de 2007
lucia@elperiodico.com.gt

La llegada de Bush a territorio sagrado maya, y sobre todo, a Iximché, viola nuestra cultura.

Conociendo de qué se alimenta el imaginario gringo, no me extrañaría que el tal Bush se decidiera a conocer Iximché luego de haber disfrutado la última película de Mel Gibson, que algunos amigos de Petén llaman con cierto ingenio Eucalyptico. Me lo imagino “picado” pensando que quizá las ruinas mayas le den algunas ideas sangrientas y eficaces de tortura al enemigo.

La violencia y la prepotencia son características que el Gobierno estadounidense y la cultura de masas oficial de gringolandia se encarga de exaltar hasta el hartazgo. Si lo dudan, imagínense cómo habrá sido ser revisado, humillado y retenido por el Servicio Secreto estadounidense para entrar a su casa o su trabajo diario. Piense en los aviones de guerra sobrevolando al país, en el caos vehicular que hace algunos días vivimos los guatemaltecos. Eso fue solo una probadita de lo que hacen con los amigos, imagínense cómo se portan con los “malos”.

La llegada de Bush a territorio sagrado maya, y sobre todo, a Iximché, viola nuestra cultura, dijo Rodolfo Popoc, de la asociación Convergencia Maya Waq’ib Kej, quien además asegura que harán una limpia para espantar las vibras que dejó tan ingrata presencia.

Ese día, de todos modos, cientos de caqchikeles y gente de Tecpán sacaron de sus casas espejos de todos tamaños como forma de protesta a la invasión yankee de Junior Bush.

No creo que hayan logrado encandilar al piloto, pero el simbolismo del espejito en la Conquista es claro, además del conocido poder que tienen los espejos para contrarrestar las influencias diabólicas (al menos en China).

Con suerte al mandatario estadounidense le quedó la duda si el mundo real es el que él muestra o desde el que nosotros lo observamos...

Fuente: www.elperiodico.com.gt - 140307


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