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Algunas cosas que aprender
Por Lucía Escobar - Guatemala, 4 de abril de 2007
lucia@elperiodico.com.gt

Tal vez algún día tendremos la humildad para entender lo que los pueblos indígenas del mundo han venido anunciando desde hace mucho tiempo atrás.

Desde aquella famosa carta del jefe seattle piel roja al Presidente de Estados Unidos quién en 1854 reafirmó el valor sagrado de la tierra, de los ríos y de los valles para los indígenas. Y adivinó el destino del hombre blanco. Su apetito devorará la Tierra y dejará detrás solo un desierto.

Nuestro planeta ha dado 153 vueltas alrededor del Sol desde ese discurso que nos invitaba a tratar a los animales, las plantas y el agua como hermanos. Ahora las noticias empiezan a ser alarmantes; calentamiento global, sequías, huracanes, inundaciones, escasez de agua. Cualquier cosa que acontezca a la tierra acontecerá también a sus hijos.

No hemos hecho mucho caso. La contaminación del aire, del agua, hasta auditiva, es alarmante en la mayoría de las ciudades. Y por otro lado, casi todas las reservas naturales de bosques, lagos y selvas existen gracias al cuidado de los pueblos indígenas que no han cambiando su relación de respeto con la naturaleza y lo que los rodea.

De la Tercera Cumbre Continental de los Pueblos y Nacionalidades Indígenas de Abya Yala realizada en Tecpán se habló mucho de eso. A mí me quedaron las ceremonias que empezaban de noche y terminaban con el sol calentando sobre las cabezas, la sensación de ser parte de algo, que se mueve, que está vivo y que influye en su entorno.

La Declaración de Iximché es el documento que dejó la Cumbre, lleno de palabras vacías y abstractas como ratificar, consolidar, afianzar y reafirmar. Le faltó la claridad del indio seattle: Mis palabras son como las estrellas –no se pueden detener. Pero la respuesta esta ahí.

Fuente: www.elperiodico.com.gt


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