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Pariendo enanos
Por Lucía Escobar - Guatemala, 13 de junio de 2007
lucia@elperiodico.com.gt

Que lo cuide, pero a mi manera.

Es una pena que, entre los nuevos inventos y avances de la tecnología, no hemos logrado darle la oportunidad al género masculino de engendrar un bebé. Me gustaría estar viva el día que esto suceda; será un acontecimiento tan importante como la llegada a la Luna. Quizá comprenderán entonces, los hombres necios, el verdadero significado de la palabra lunática.

Mientras eso sucede, a las mujeres del mundo nos seguirá tocando la nada suave tarea de parir. Pero, como género no es destino, mientras la ciencia se duerme en sus laureles el feminismo sigue haciendo de las suyas. Y ahora cada vez es más común ver hombres que asumen la paternidad con tal convicción y entrega que hacen tambalear los mitos del instinto materno. Los vemos haciéndose un colocho para cambiar pañales en sucios urinarios, aprendiendo a calmar llantos sin la magia de la chiche, o intentando poner ganchitos y colitas en los pelos más rebeldes.

No es fácil para ellos, ya que a las mujeres nos han hecho creer que somos la única autoridad competente en materia de crianzas y, por muy modernas que seamos, hay terrenos en los que no nos gusta ceder. Que lo cuide, pero a mi manera.

¿Cuántas veces me habré mordido la lengua para no obligar al padre de mis hijos a llevar pañal, toallitas húmedas, carruaje, pacha, Tylenol, colcha, suéter, partida de nacimiento y juguetes cada vez que sale con ellos? 

Pero tengo mi recompensa por respetar su manera de ser padre; puedo tomarme la libertad de dejar el nido un par de días, o hasta semanas enteras, sin sentir pena o preocupación por los críos. Ya que, a la hora de los berrinches y la fiebre, mis hijitos tienen un padre tan dedicado y amoroso como la más abnegada de las madrecitas (que desde luego no soy yo).  
¡Que vivan los buenos padres!

Fuente: www.elperiodico.com.gt - 300507


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