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Aborto y carnaval
Por Lucía Escobar - Guatemala, 3 de octubre de 2007
lucia@elperiodico.com.gt

¡Y eso que Ortega es de izquierda!

Las mujeres siempre pagamos el precio de las movidas políticas. Los hombres siguen, aunque no les corresponda, atreviéndose a legislar sobre nuestros cuerpos. Me eriza los pelos pensar en el poder que mantienen las iglesias y lo políticos sobre nosotras.

Ahora, en Nicaragua se ganaron el primer lugar del machismo bananero. En un reciente carnaval electorero aprobaron una ley que enviará a ocho años de prisión a quien practique un aborto terapéutico para salvar la vida de una mujer. Solo en países como Chile, El Salvador, Honduras y el Vaticano está prohibido interrumpir el embarazo, aun cuando ello implique la muerte de la embarazada. ¡Y eso que Ortega es de izquierda!

Es increíble que en países donde un niño puede ser asesinado a mordidas por su propia madre, donde la gente abandona en los basureros a los bebés, donde miles de menores de edad viven en las calles comiendo pegamento, crack o mierda y son abusados sexualmente por policías y fuerzas de seguridad, el aborto sea un delito.

Muchos de estos niños no nacidos que, supuestamente, se protegen con este tipo de leyes “morales” serán los primeros candidatos a que se les aplique la pena de muerte o la mano dura cuando crezcan y se vuelvan antisociales o mareros. ¿Los defenderán igual el Vaticano, las iglesias y los diputados? No lo creo.

Aquí en Guatemala tampoco nos quedamos atrás. Somos los reyes de la doble moral y la hipocresía.

Solo hay que ver a nuestros líderes máximos y candidatos a la Presidencia: Otto y Álvaro, inmaculados, perfectos, heterosexuales, religiosos a más no poder y padres de familia, capaces de escandalizarse ante la sola mención de las drogas, el aborto, la corrupción o la vasectomía. Ja, ja, ja (río para no llorar).

Fuente: www.elperiodico.com.gt


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