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La fiesta y los vestidos
Por Lucía Escobar - Guatemala, 17 de octubre de 2007
lucia@elperiodico.com.gt

¿Quién paga la fiesta y quién los vestidos?

Lo bueno del Internet es que permite la retroalimentación casi instantánea del escritor con el lector. Y la página de elPeriódico a veces se pone alegre aquí por la penúltima.

El señor Alfredo Aragón, a propósito de mi columna “De gays, familias y odios” me lanzó tres preguntas. Transcribo literalmente: “Habría que preguntarle a la Sra. Escobar si ella contraería matrimonio con una lesbiana. O cómo le parecería que un hijo suyo fuera adoptado por gays, en caso de que ella faltara. ¡Dios no lo permita! O, peor aún, cómo le parecería a ella que su hijo o hija, cuando ya sean adultos contrajera matrimonio con un gay o una lesbiana. Lo que no desees para ti, no lo desees para los demás”.

Le contesto: No me casaría con una lesbiana como no me he casado con el padre de mis hijos porque no necesito ni la nariz de un cura, ni la de un abogado, ni permiso de un Estado fantasma para tener una familia.

La segunda pregunta es fantasiosa, prejuiciosa y radical, no valdría la pena contestarla pero hoy estoy de buen humor y me voy a meter a la fantasía del señor Aragón, en la que ya me morí y mis hijos son huérfanos y los quiere adoptar una pareja de gays. Pienso en una pareja amiga que conozco y los imagino haciendo un buen esfuerzo por darles una buena vida, los veo hasta vestidos a la última moda, sus uñitas bien cortadas y bien peinados. Casi lloro, qué buenos padres se ven.

Y la última en la que ya mis hijos y posibles hijas crecieron y se convirtieron en gays y lesbianas.

Pues no me imagino de suegra odiosa, a los hijos hay que respetarles su identidad. Sus gustos en la cama no deberían ser mi problema. Y además pienso que ser lesbiana o gay no es una maldición o algo de pena o vergüenza, es solo una opción sexual que si llega al nivel de boda, sólo me provocaría una inquietud: ¿quién paga la fiesta y quién los vestidos?

Fuente: www.elperiodico.com.gt


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