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La derecha se niega a aprobar la CICIG
Por Leonardo Ixim - Guatemala, 30 de julio de 2007

Nuevamente, el 4 de julio, la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (Cicig), no fue aprobada por el Congreso de la Republica, por la negativa de la ultraderecha del Frente Republicano Guatemalteco, la Unión del Cambio Nacional, el Partido de Avanzada Nacional y la vacilación de los demás partidos de derecha en el congreso.

La Cicig nació como Ciciacs tras un acuerdo entre el Gobierno de Guatemala y la Organización de Naciones Unidas el 7 de enero de 2004; esto se debió a la presión que organismos de derechos humanos nacionales e internacionales hicieron a los gobiernos europeos imperialistas, quienes a su vez tuvieronque presionar en el seno de Naciones Unidas al gobierno guatemalteco para llegar a ese convenio.

Después que el gobierno de Guatemala aceptó el acuerdo, la Corte de Constitucionalidad emitió un dictamen declarando la inconstitucionalidad de la Ciciacs. Ante eso el ejecutivo pidió a la vicepresidencia crear un nuevo decreto y renegociar con las Naciones Unidas, con el fi n de eliminar las inconstitucionalidades halladas por dicha corte. El nuevo acuerdo se fi rmó en diciembre del 2006, y pasó nuevamente a la Corte de Constitucionalidad, que le dio su visto bueno, y lo pasó al congreso, donde está estancado actualmente.

Los sectores de derecha y sus partidos en el congreso justifi can su rechazo a la Cicig aduciendo que esta comisión viola la soberanía nacional, porque crea un cuerpo de investigación que será un súper poder extranjero. Este es un argumento sin ningún fundamento, pues la soberanía ya hace tiempo que esta en manos de poderes ocultos que estos partidos representan.

La soberanía está raptada pero no por la Cicig sino por otras fuerzas, pues no puede haber soberanía cuando el Estado es incapaz de aplicar justicia, de resolver los crímenes que a diario se suscitan así como los constantes casos de corrupción de los gobiernos burgueses. No hay soberanía cuando el sistema está secuestrado por los grupos fácticos que responden a la burguesía, los militares y el imperialismo. Los que socavan la soberanía son los
que mantienen a Guatemala en una situación de pobreza, injusticia y de dependencia de los designios imperialistas.

La soberanía se ve limitada cuando el mandato popular en las consultas ciudadanas que se han llevado a cabo en varios municipios en contra de los proyectos mineros, de exploración petrolera e hidroeléctricas, es ignorado por el gobierno central al servicio del imperialismo que sigue adelante junto a las trasnacionales con dichos proyectos.

El 3 y 4 de julio en el congreso las bancadas del FRG, el PAN y la UCN se opusieron a la aprobación, mientras otras bancadas de derecha tienen posiciones vacilantes. El dictamen se encuentra ahora en la Comisión de Relaciones Exteriores presidida por Zury Ríos del partido FRG quien desde ahí ha entorpecido la aprobación.

Por su parte la Unidad Nacional de la Esperanza, que está a favor de la Cicig, ha planteado trasladar el tema a otra comisión, ante los
obstáculos encontrados. La bancada gubernamental de la GANA también se encuentra en una posición vacilante.

Las bancadas del FRG, PAN Y UCN representan a quienes más se oponen a la aprobación, pues serían los primeros acusados; les seguirían todas las bancadas de la derecha por sus vínculos con el crimen organizado y con los grupos paramilitares. La posición de la UNE es ambigua, pues si bien en sus filas hay gente que sufrió en el pasado la represión del Estado burgués, hay también una gran cantidad de personas involucradas en el crimen organizado y de orientación derechista. La dirigencia oportunista y burguesa de ese partido usa el tema demagógicamente para ganar votos, pero sobre todo para quedar bien con sus padrinos europeos de la Socialdemocracia Internacional.

Los socialistas revolucionarios creemos que ante la negativa de la derecha a aprobar la Cicig, la solución es la única arma que tiene la clase trabajadora: la movilización popular.

Ante eso hacemos un llamado a las organizaciones de derechos humanos, de justicia y del movimiento popular que están muy ligadas a la cooperación externa a romper con esa atadura cooptadora del imperialismo, aunque se queden sin plata, y llamen, junto al resto de organizaciones populares, al pueblo en general y a sus bases a realizar manifestaciones, tomas y acciones de calle para lograr que el congreso apruebe la Cicig.

Fuente: El Socialista Centroamericano No. 66 - Julio 2007


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