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Precio del maíz se incrementa en 37%
Por Louisa Reynolds - Guatemala, 23 de enero de 2007

• FAO: sube precio del trigo y el maíz a causa de la demanda de biocombustibles

• Analistas: uso de cereal para producir etanol podría desplazar la producción alimentaria

Según el informe Perspectivas Alimentarias, publicado por la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), el precio de los cereales, en particular el trigo y el maíz, han alcanzado los niveles más altos de la última década, debido al aumento de la demanda de biocombustibles como el etanol. Aunque los productores de etanol estadounidenses insisten que la producción mundial de maíz es suficiente para cubrir, tanto la demanda alimentaria como la creciente demanda energética, varios analistas han señalado que esta tendencia puede ser peligrosa ya que podría desplazar la producción alimentaria e incidir sobre los precios alimentarios en todo el mundo.

INCREMENTO CONSIDERABLE. En Guatemala, a enero de 2006, el quintal tenía una cotización máxima de Q80 y una mínima de Q73, mientras que a la fecha alcanza hasta los Q110, un incremento aproximado de 37.5%. En el país se produjeron 25 millones de quintales durante 2006, y el consumo local iguala esta cifra por lo que no queda excedente para exportación (Siglo XXI, 11/01/06).

De acuerdo con la FAO , un aumento en la utilización mundial de cereales de1.6% en la campaña 2006/2007 y la disminución en la producción han dado lugar a un déficit de 9.8% en las existencias al final de la temporada.

El gasto mundial en alimentos importados en 2006 alcanzó la cifra récord de $374 mil millones, un incremento del 2% frente al año pasado. Las importaciones para los países en desarrollo aumentaron 5% respecto a 2005, en gran parte como resultado del incremento de los precios ( EFE 8/12/06 ).

COMBUSTIBLE A EXPENSAS DE ALIMENTACIÓN. El incremento del precio del maíz y la cebada forrajera, provocado en gran parte por la creciente demanda de etanol, ha despertado un debate sobre las consecuencias de producir cereal para la fabricación de combustible a expensas de la producción de alimentos.

El informe de la FAO muestra que la producción de etanol en Estados Unidos se ha cuadruplicado en lo que va de este milenio, y se estima que en 2006 absorbió el 20% de la cosecha de maíz amarillo, lo cual ha incidido en el precio internacional.

China, además, ha construido cuatro importantes fábricas de bioetanol, con un consumo de entre tres y cinco millones de toneladas al año, una tasa de producción con un crecimiento anual de entre10% y 15%.

Sin embargo, la aparente solución a la crisis energética podría suscitar una posible crisis alimentaria al poner en riesgo el consumo humano de cereales.

Susana Gauster, investigadora de la Coordinadora de Organizaciones No Gubernamentales y Cooperativas (CONGECOOP), señaló que el aumento del precio del cereal es una tendencia peligrosa en el mediano y largo plazo (ya que) desplaza la producción alimentaria y bajo los esquemas del comercio internacional predominantes, se genera en monocultivos extensivos cuyo daño ambiental es conocido.

Añadió que actualmente el peligro más grande para los países en vías de desarrollo son los excedentes que antes fueron colocados bajo condiciones de “dumping” a los mercados internacionales, desplazando la producción alimentaria de muchos países y generando así dependencia alimentaria.

Por lo tanto, la investigadora argumenta que en el corto plazo puede traer efectos positivos para las producciones domésticas de países como Guatemala ya que reduciría su dependencia de los mercados internacionales cuando se trata de alimentos básicos como el maíz.

En septiembre de 2006, el anuncio de una donación de 18 mil toneladas de maíz amarillo de parte del gobierno de los EEUU a Guatemala ocasionó críticas por parte de los pequeños y medianos productores nacionales, quienes acusaron al Departamento de Agricultura de EEUU de dumping, ya que la donación permitía a EEUU de deshacerse de sus excedentes de granos subsidiados (Inforpress 167).

Para reducir el impacto del presente incremento de precios de los granos sobre la industria alimentaria, Gauster considera que es urgente reactivar la producción de maíz a nivel nacional lo cual considera como posible ya que a finales de los 70 Guatemala fue el granero de Centroamérica y México y completamente autosuficiente en maíz, debido a un fuerte apoyo público a esta producción en función de garantitizar la seguridad alimentaria.

Para lograrlo, CONGECOOP considera necesaria la implementación de programas de estabilización de precios que beneficien a lo largo a productores y consumidores.

En cuanto a las prácticas internacionales de comercio, Gauster propone retomar acuerdos que estabilicen los precios de los productos alimentarios básicos como los commodity agreements , para evitar especulación financiera y manejar la oferta y demanda a nivel internacional de manera que no afecte a productores ni a consumidores .

IMPACTO AMBIENTAL. Lester R. Brown, investigador de la organización ambiental norteamericana Earth Policy Institute, ha señalado que la USDA y a la Asociación de Energía Renovable (Renewable Fuels Association- el lobby de presión de los productores de etanol) han presentado estadísticas que muestran un crecimiento de esta industria 25% menor de lo que es en realidad.

Además de presentar una alternativa al petróleo, la producción de etanol derivado de maíz representa un lucrativo ingreso para el poderoso sector agrícola norteamericano.

Al no presentar las verdaderas estadísticas, argumenta Brown, se ha subestimado la cantidad de granos requeridos para la producción de etanol, para evitar un debate sobre el impacto ambiental del uso del trigo y el maíz para la producción de combustible en vez de alimentos.

De acuerdo con el investigador, el uso del maíz en grandes cantidades para la producción de combustible tendrá un impacto sobre los precios alimentarios en todo el mundo, y por lo tanto considera el etanol a base de celulosa (producido con desechos vegetales y cultivos no alimentarios como el pasto) como una mejor alternativa. Sin embargo, la Asociación de Energía Renovable insiste que la producción mundial de maíz es suficiente para cubrir tanto la demanda alimentaria como la creciente demanda energética ( New York Times , 5/01/07).

Gauster coincide con Brown y señala que el cultivo de cereales para la producción de etanol está en manos de las grandes corporaciones agroalimentarias como Cargill, Monsanto y ADM y no de los pequeños productores agrícolas.

Si sigue produciéndose de esta manera, los suelos van a sufrir, y puede implicar un desplazamiento de la producción alimentaria campesina, y como tal, crisis alimentarias. Puede implicar una reconcentración de la tierra en el marco de una re-estructuración territorial donde la tierra está siendo usada por grandes latifundistas, señaló Gauster .

En la Cuenca del Polochic donde se produce etanol con la caña de azúcar y palma africana, ya se puede observar este fenómeno: compran la tierra recién legalizada de los campesinos y cambian completamente los patrones productivos, concluyó la investigadora.


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