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Izquierda reflexiona sobre sus errores tras derrota electoral
Por Louisa Reynolds - Guatemala, 24 de septiembre de 2007

• Diversas expresiones de la izquierda sufren fuertes reveses en la contienda electoral

• Fenómeno Menchú: Un discurso ni de izquierda ni de derecha acabó por convercer a pocos

• Predominio de viejas prácticas sectarias y verticalistas impiden construcción de la unidad

La primera vuelta electoral el pasado 9 de septiembre dio pobres resultados para las diversas expresiones de la izquierda guatemalteca, entendiendo a la izquierda como el conjunto de partidos o grupos políticos impulsadores del cambio y las transformaciones de las estructuras de poder vigentes. A pesar de haber generado grandes expectativas y de recibir una amplia cobertura mediática, Rigoberta Menchú, presidenciable de la coalición centroizquierdista Encuentro por Guatemala-Winaq, alcanzó tan sólo el 3.09% de los votos. Otras expresiones políticas de centro-izquierda como el partido Desarrollo Integral Auténtico (DIA) y la Democracia Cristiana Guatemalteca (DCG) desaparecieron del firmamento político. La izquierda revolucionaria también sufrió fuertes reveses. La Alianza Nueva Nación (ANN), desapareció como partido y la URNG se salvó de la extinción por haber logrado dos curules en el parlamento. Estos reveses han llevado a la izquierda a un proceso de autocrítica en el que se ha señalado el predominio de prácticas verticalistas y sectarias así como la oenegización y sectorialización de los movimientos sociales como los principales factores que impiden el resurgimiento de una propuesta de izquierda fuerte y unificada.

MENCHÚ: ¿LA GRAN PERDEDORA? Para muchos, Menchú, quien incluso en su pueblo natal Uspantán, Quiché, apenas logró 268 votos de un total de 11,730 ha sido «la gran perdedora» en el presente proceso electoral, ya que su escaso porcentaje de votos ha repercutido negativamente en su imagen como Premio Nobel y la ha «quemado».

En febrero de este año, el Instituto Centroamericano de Estudios Políticos (INCEP), publicó un estudio sobre la candidatura de Rigoberta Menchú, «Guatemala: Movimiento Político Indígena Winaq estremece ajedrez electoral» , en el cual planteaba que la Premio Nobel podía seguir dos rutas: ir construyendo un proyecto político a largo plazo y fortalecer las bases sociales de Winaq para una eventual participación en las elecciones de 2012, «la candidatura más larga de la historia», o participar en varios procesos electorales e ir aumentando gradualmente su caudal de votos, lo cual Francisco García, analista del INCEP califica como «la ruta dolorosa».

Por ello, el INCEP considera que la participación de Menchú en las elecciones de 2007, sobre todo con un partido recién constituido y con bases incipientes, fue un error estratégico.

El escaso respaldo electoral obtenido por Menchú ha sido atribuido al poco apoyo que pudo generar entre las organizaciones sociales de base. El académico maya Kajkoj (Máximo) Ba Tiul, caracteriza la agrupación política Winaq, integrado principalmente por intelectuales indígenas (muchos de los cuales ya han desempeñado cargos políticos), como «un movimiento construido desde la ciudad» con poco apoyo de las bases rurales.

Este distanciamiento entre Winaq y los movimientos populares, se evidenció el pasado 31 de marzo, cuando participantes de la III Cumbre Continental de Pueblos Indígenas rechazaron apoyar la candidatura presidencial de Menchú ( Inforpress 1709).

La decisión de Menchú de postularse con un partido de centro-izquierda con un ex-director del Comité Coordinador de Asociaciones Agrícolas, Comerciales, Industriales y Financieras (CACIF), Luis Fernando Montenegro, como su compañero de fórmula, contribuyó al distanciamiento entre la Premio Nobel y las organizaciones populares, ya que dio lugar a que las expresiones de izquierda más radicales la vieran como una líder cooptada por la derecha empresarial.

El antropólogo y sociólogo Jorge Murga, por ejemplo, interpreta el binomio Menchú-Montenegro como parte de una estrategegia del sector empresarial de modificar su discurso, hablando de multiculturalismo y de inclusión con el fin de cooptar a la dirigencia de los movimientos sociales y de «domesticar» su discurso (Inforpress 1709 ).

Como señaló recientemente el analista y estratega Julio Ligorría, «el componente de un vicepresidenciable blanco, procedente de la élite y cúpula empresarial más rancia de la derecha guatemalteca, distorsionó la propuesta y confundió al electorado. En vez de asumir que era posible combinar a ambas figuras, la gente no terminó de entender cuál de las dos era la creíble» ( elPeriódico , 16/09/07).

Tras los resultados de la izquierda el 9 de septiembre, la batalla por el poder en la segunda vuelta será entre la extrema derecha, encarnada por el Partido Patriota (PP), y la Unidad Nacional de la Esperanza (UNE), que se autodefine como socialdemócrata.

WINAQ ¿NUEVA FUERZA DE IZQUIERDA? Tras la alianza entre EG y Winaq se vislumbra una posible separación entre ambas agrupaciones. Otilia Lux, diputada de Winaq, dijo que esta agrupación está tramitando su inscripción como comité pro-formación de partido en el Tribunal Supremo Electoral (TSE) con miras a consolidarse como partido político y participar en los próximos comicios.

La diputada citó temas como los derechos humanos, el respeto a la naturaleza, el establecimiento de una procuraduría agraria para la resolución de conflictos de tierra, la defensa de los derechos colectivos de los pueblos indígenas, incluyendo su derecho a rechazar contratos de explotación minera, y la «reestructuración de un Estado monocultural que ha estado en manos de oligarcas criollos y ladinos», como ejes fundamentales del nuevo partido Winaq.

Estas consignas se diferencian del contenido programático de la coalición EG- Winaq durante la campaña electoral, el cual se posicionó mucho más al centro, con un énfasis en temas urbanos como la seguridad democrática, la transparencia y la fiscalización y ambiguas reivindicaciones étnicas formuladas por Menchú como el concepto de «dignidad» .

A pesar de que los dirigentes de EG y Winaq niegan la existencia de divergencias entre ambas agrupaciones cabe señalar que paradójicamente, en Palín, Escuintla, dos mujeres indígenas se postularon como candidatas a la alcaldía: la ex Rabin Ajau, Marta Margos, del Comité Cívico Winaq y María Luisa Vicente, postulada por EG. Ambas candidatas apoyaron las aspiraciones presidenciales de Menchú ya que a nivel municipal hubo desacuerdos entre las bases de EG y Winaq.

Aunque todavía queda por verse cómo se desarrolla el incipiente movimiento Winaq, todo lo anteriormente señalado podría apuntar hacia el posible surgimiento de un nueva fuerza política de izquierda.

De cualquier manera, llegue o no a consolidarse Winaq como un proyecto político viable e independientemente de sus resultados de estas elecciones, muchos coinciden en que el sólo hecho de que Menchú haya participado en la contienda electoral ha abierto brechas. Como señala Otilia Lux : « Rigoberta Menchú sigue siendo para nosotros una mujer símbolo que ha dado los primeros pasos para que las próximas generaciones tengan el referente de una mujer que ha roto esquemas en un país racista y machista».

¿POR QUÉ LA IZQUIERDA ESTÁ TAN DIVIDIDA? Tras el revés sufrido en la contienda electoral, la izquierda se encuentra sumida en un proceso de reflexión y autocrítica. Si la izquierda ha ido conquistando sucesivas victorias en América Latina con la llegada al poder de Evo Morales en Bolivia, Hugo Chávez en Venezuela, Luis Inácio Lula da Silva en Brasil, Daniel Ortega en Nicaragua y la reñida contienda entre Andrés Manuel López Obrador y Felipe Calderón en México, cabe la pregunta ¿Por qué la izquierda guatemalteca se encuentra tan debilitada existiendo condiciones propicias para un cambio político, como la agudización de la desigualdad y la violencia, condiciones que para algunos no difieren mucho de las causas que hicieron estallar el conflicto armado interno?

Como señala el analista Gustavo Porras, existe un vacío ideológico que la izquierda no ha logrado aprovechar y que ha llevado a la derecha a adoptar, al menos a nivel de discurso, consignas tradicionalmente de izquierda, como el combate a la pobreza: «El potencial electoral de la izquierda política se refleja en los discursos electorales con los que gana la derecha. Ésta tiene que echar mano, en alguna medida, de temas propios de la izquierda, y condenar del diente al labio la injusticia y la desigualdad» ( Siglo Veintiuno , 19/09/07).

Diversas expresiones de izquierda han atribuido su derrota en gran parte a la falta de recursos económicos, lo cual les impide competir eficazmente con partidos de derecha con presupuestos millonarios vertidos en la movilización (o acarreo) de masas y el ejercicio de prácticas clientelares y a un sesgo en la elaboración de las encuestas de intención de voto, que deliberadamente les resta puntos con el afán de invisibilizarlos, mientras que el caudal de los partidos de derecha se infla artificialmente para conducirlos al éxito. Sin embargo, muchos dirigentes de la misma izquierda reconocen que estos factores por sí solos no explican los magros resultados obtenidos.

Analistas de diversas tendencias han señalado que a diferencia de la izquierda salvadoreña, la cual logró hacer una transición exitosa del combate guerrillero a la participación efectiva en el sistema político-electoral y actualmente se posiciona como la segunda fuerza política en aquel país, la izquierda guatemalteca se dividió debido a la prevalencia de viejas prácticas como el sectarismo y el verticalismo.

Francisco García , señala que el punto más prometedor alcanzado por la izquierda guatemalteca fue el surgimiento del Frente Democrático Nueva Guatemala (FDNG) en 1995, que obtuvo el cuarto lugar, aunque distante, en la contienda electoral.

Durante el proceso electoral de 1999, surgió otro intento de cohesionar a la izquierda con la coalición URNG-DIA fusionados en la Alianza Nueva Nación. El ahora presidenciable de la UNE, Álvaro Colom, logró el tercer lugar y la izquierda se mantuvo como tercera fuerza política en el país. Sin embargo, tras la salida de Colom y el fallecimiento de Rolando Morán, esta coalición izquierdista se desmembró debido al predominio de pugnas internas por cuotas de poder y una izquierda altamente fragmentada enfrentó las elecciones de 2003.

En esa contienda, URNG y la ANN enfrentaron el proceso electoral separadamente, logrando porcentajes bajos, tal como el resultado pobre que volvió a repetirse en las elecciones de este año.

El sectarismo de la izquierda en la presente contienda electoral se reflejó claramente en las declaraciones hechas por el presidenciable de la ahora extinta ANN, Pablo Monsanto a elPeriódico, el 2 de septiembre. En una entrevista con la periodista Silvia Duarte Amado, Monsanto despotricó en tono vitriólico contra otros líderes de la izquierda, calificando a Alfonso Báuer Paiz como «un viejo mentiroso, sinvergüenza e ignorante», a Nineth Montenegro como «una mujer de derecha» y afirmando que, «todos los indígenas tienen una conducta que en determinado momento les brota el resentimiento contra el ladino» .

El 6 de septiembre, nueve organizaciones mayas y una organización garífuna firmaron una «carta abierta a Pablo Monsanto» expresando su repudio hacia el líder de la ANN e instando a sus integrantes a no votar por él. Posteriormente, Monsanto dijo a Inforpress que «los medios burgueses» habían distorsionado sus palabras «con fines perversos».

Los señalamientos hacia este partido fueron principalmente por la inclusión de cuadros de dudosa reputación entre sus filas, entre ellos el ex militar Óscar German Platero Trabanino, ex especialista del Ejército acusado de intentar formar aparatos de investigación clandestinos y corrupción aduanera. Además de la prevalencia de prácticas sectarias y caudillistas, el distanciamiento entre la izquierda política y las bases sociales puede atribuirse a la «oenegización» de los movimientos populares desde la firma de los Acuerdos de Paz en 1996 y la llegada de la cooperación internacional.

El estudio «¿Por qué tanta frustración? La cooperación internacional en la década de paz en Guatemala»” del economista Henry Morales López, expresa una reflexión sobre los escasos efectos de la cuantiosa cooperación invertida en Guatemala desde que acabó el conflicto armado en la reducción de los indicadores de pobreza y desigualdad en el país. En este sentido, se ha señalado una agenda neoliberal detrás de los aportes de la cooperación, enfocada en la gobernabilidad pero no en reformas estructurales, esquemas reproducidos ahora en una sociedad civil sectorializada, atomizada, y enfocada en competir por financiamiento para pequeños proyectos y no en una visión macro de transformación social estructural y profunda.

Líderes e intelectuales de la izquierda han hecho un llamado a la autoreflexión, al abandono de viejas prácticas verticalistas, a la renovación de los liderazgos y sobre todo a la unidad, resumido en lo planteado por Miguel Ángel Albizures: «Los fracasos, los golpes, llevan a las crisis y éstas son dolorosas, pero hasta tanto no se dan, no tomamos consciencia de la gravedad de la situación para buscar los caminos que nos conduzcan a superarlas, tomándolas como oportunidades. Ojalá encontremos esos caminos para que juntos hagamos mea culpa y veamos los puntos que nos unen, antes de continuar insistiendo en lo que nos separa» (elPeriódico , 17/09/07).

En octubre de 2008, se llevará a cabo el Foro Social de las Américas en Guatemala, espacio que reunirá a diversos integrantes de la izquierda partidaria y social de todo el continente y que ofrecerá la oportunidad de compartir experiencias y debatir ideas, trayendo consigo los vientos del cambio que vienen del sur.

En cooperación con Inforpress Centroamericana - Inforpress C.A. es una revista semanal de análisis que cubre la región centroamericana, y depende de suscripciones para sus ingresos. www.inforpressca.com

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