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Rezagos en libertad sexual y reproductiva
Por Louisa Reynolds - Guatemala, 14 de octubre de 2007

• Aborto clandestino causa 10% de las muertes maternas

• Acceso limitado a métodos de planificación familiar

• El país tiene la 3ra tasa más elevada de fecundidad adolescente de América Latina

A pesar de que el aborto en Guatemala está penalizado por la ley y es condenado por autoridades religiosas y políticas, la evidencia indica que cada año, un elevado número de mujeres decide no llevar sus embarazos a término de manera clandestina y utilizando procedimientos inseguros que ponen en riesgo sus vidas. El 28 de septiembre, declarado como el día por la despenalización del aborto en América Latina y el Caribe, las organizaciones de mujeres exigieron una mayor atención al tema y señalaron la necesidad de implementar políticas adecuadas para evitar que las mujeres tengan embarazos no deseados, visibilizando un tema no abordado durante la presente campaña electoral. Guatemala tiene la tasa de fecundidad más alta en toda Latinoamérica de habla hispana – 4.4 hijos por mujer al final de su vida reproductiva, comparada con 2.6 para Latinoamérica y el Caribe en su conjunto, y un alto número de estos nacimientos no son deseados. A pesar de la entrada en vigor de la Ley de Acceso Universal y Equitativo para la Planificación Familiar en 2006, persisten los rezagos en la provisión de métodos anticonceptivos adecuados a las necesidades de la población.

EL ABORTO CLANDESTINO Y SUS RIESGOS. Según un estudio del Instituto Guttmacher*, centro mundial de investigación sobre salud sexual y reproductiva unas 3,700 mujeres mueren cada año en Latinoamérica y el Caribe tras haberse sometido a un aborto inseguro. En Guatemala se estima que ocurren cada año unos 65,000 abortos inducidos, lo que se traduce en una tasa anual de 24 abortos por 1,000 mujeres en edad reproductiva (15-49).

Cada año, más de un tercio (36%) de los embarazos no planeados se resuelven a través del aborto inducido y según estimaciones del Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social ( MSPAS ), el aborto es responsable del 10% de las muertes maternas en el país.

Cabe resaltar que Guatemala tiene uno de los índices más altos de mortalidad materna de la región – 153 muertes maternas por cada 100,000 nacidos vivos. Las mujeres indígenas tienen tres veces más probabilidades que las mujeres no indígenas de morir por causas relacionadas con el embarazo (211 muertes maternas por 100,000 nacidos vivos versus 70).

Cálculos basados en las respuestas a la última Encuesta a Instituciones de Salud (EIS) muestran que en 2003 aproximadamente 27,014 mujeres guatemaltecas recibieron tratamiento en hospitales debido a complicaciones resultantes de abortos espontáneos o inducidos.

Las mujeres que viven en las regiones más populosas – Metropolitana y Suroccidente, las cuales en conjunto albergan al 47% de la población guatemalteca – tienen las tasas de aborto inducido más altas (30 y 29 por 1,000 respectivamente).

Los abortos en Guatemala son más comunmente realizados por comadronas tradicionales (49%), seguidas por médicos (16%), enfermeras y parteras cualificadas (14%), las propias mujeres (11%) y farmaceutas (10%).

Un elevado número de mujeres se someten a procedimientos arriesgados practicados por proveedores no capacitados ya que para muchas, los costos de tener un aborto seguro son prohibitivos. El costo de un aborto puede variar entre los Q60 que paga una mujer pobre por los productos más baratos para autoinducírselo hasta aproximadamente Q3,800 que paga una mujer urbana no pobre a un médico privado por un procedimiento seguro.

PLANIFICACIÓN FAMILIAR CON FUERTES REZAGOS. Según el Instituto Guttmacher, entre las causas por las cuales las mujeres guatemaltecas deciden arriesgarse a tener un aborto clandestino se encuentran el deseo de no tener más hijos (31%), la incapacidad de sostener otro hijo (21%), el rechazo familiar si llevaban su embarazo a término (15%) o que siendo solteras temen el rechazo social (15%).

Detrás de ese deseo manifestado de no tener más hijos, se advierte una necesidad insatisfecha de acceso a métodos de planificación familiar. Aunque la proporción de mujeres guatemaltecas en unión que usan algún método antoconceptivo casi se duplicó entre 1987 y 2002, pasando de 23% a 43%, los cambios en las preferencias relacionadas con cuantos hijos tener y cuando tenerlos han ocurrido más rápidamente que el aumento en las tasas del uso de anticonceptivos.

En 2002, el 28% de las mujeres guatemaltecas en unión tenía una necesidad insatisfecha en anticoncepción, es decir, eran sexualmente activas, fértiles y no querían tener hijos en los próximos dos años pero no estaban usando ningún método anticonceptivo.

Las mujeres indígenas tienen una necesidad insatisfecha en anticoncepción especialmente elevada (39%). Aunque el 34% del total de mujeres guatemaltecas en unión usan un método moderno de planificación familiar, la tasa de uso de métodos modernos es mucho menor entre las mujeres indígenas (17%) que entre las mujeres no indígenas (ver cuadro).

Cabe señalar que la provisión de métodos anticonceptivos en Guatemala depende fuertemente de los aportes de la cooperación internacional. Según el MSPAS, actualmente se satisface el 43% de la demanda de este servicio en el país pero no se tienen datos de cuánta es la demanda satisfecha por los servicios de salud pública y cuánta es satisfecha por la Asociación pro Bienestar de la Familia (APROFAM) con presencia en 18 de los 22 departamentos del país y subsidiada por la cooperación internacional, principalmente la Agencia Estadounidense para el Desarrollo ( USAID, por sus siglas en inglés).

En 2006, se aprobó la La Ley de Acceso Universal y Equitativo para la Planificación Familiar pese a la fuerte oposición del ala conservadora de la Iglesia Católica.* * Con la entrada en vigor de esta ley se estableció la responsabilidad del Estado en asegurar la provisión de anticonceptivos para todos las guatemaltecas y los guatemaltecos que deseen planificar sus familias y proveer educación sexual para los niños en edad escolar, se creó la Comisión Nacional de Aseguramiento de Anticonceptivos, y se creó una partida presupuestaria específica para la provisión de anticonceptivos proveniente del impuesto sobre bebidas alcohólicas ( Inforpress 1639 ).

Sin embargo, Alma Odette Chacón, directora de la asociación de mujeres Tierra Viva, señala que la Comisión Nacional de Aseguramiento de Anticonceptivos aún no se ha instalado ya que el reglamento no ha sido aprobado.

Sobre el tema presupuestario, es difícil evaluar la ejecución de los fondos asignados para planificación familiar, pues el presupuesto está descentralizado y el MSPAS no dispone de una cifra exacta. «No se sabe cuánto se tiene. Lo único que se sabe es que es el 15% del impuesto a las bebidas alcohólicas que ascendió a Q32 millones en 2007 pero se metió al presupuesto general del Ministerio de Salud. Así evaden dar cuentas», señala Chacón.

Lo que sí se sabe es que el presupuesto asignado a la salud pública en general es tan sólo el 3,7% del Producto Interno Bruto ( PIB ). Chacón hace notar que la falta de avances significativos en la reducción de la mortalidad materna denotan una mala ejecución presupuestaria y una falta de voluntad política para afrontar el problema.

Según la Asociación de Ginecología y Obstetricia, en 2006, de cada 1,000 mujeres que dieron a luz, 114 tenían entre 15 y 19 años de edad, la tercera tasa más elevada de fecundidad adolescente de América Latina. La cifra real de embarazos entre menores de edad podría ser mucho más elevada, ya que sólo se toman en cuenta los embarazos de jóvenes en edad reproductiva (mayores de 15 años), lo cual excluye el creciente número de niñas (algunas hasta de 10 años) que quedan embarazadas.

Un dato significativo es que la tendencia de quedar embarazadas a una temprana edad se acentúa entre las mujeres de escasos recursos. Según Rossana Cifuentes , presidenta de la Asociación Guatemalteca de Mujeres Médicas, el 27% de la clase alta tiene hijos antes de los 20 años; en la clase media es el 52%, y en la clase de bajos recursos económicos es el 62%.

El temor de antagonizar a la jerarquía religiosa se ha evidenciado en la presente campaña electoral, en la que los presidenciables que se disputarán la segunda vuelta electoral el 4 de noviembre se han declarado rotundamente en contra de la despenalización del aborto y se ha invisibilizado el tema de la salud sexual y reproductiva de la mujer en la agenda partidaria.

* Instituto Guttmacher, «Embarazo no planeado y aborto inseguro en Guatemala. Causas y consecuencias» , diciembre de 2006.

** La ley fue vetada por el presidente Berger en diciembre de 2005 debido a la oposición de la jerarquía eclesiástica pero finalmente el veto fue rechazado por el Congreso.

I. El tratamiento de la sexualidad indígena

El IV Estudio de Planificación Familiar realizado este año por el MSPAS y USAID intenta responder a la pregunta de por qué existe una brecha en el uso de anticonceptivos entre mujeres indígenas y ladinas. Entre las barreras identificadas se advierte una serie de prejuicios racistas por parte de los proveedores de salud, muchos de los cuales dudan de la capacidad de las indígenas para entender cómo funciona un método anticonceptivo y manifiesta un desconocimiento de la cosmovisión maya. Además, sólo el 65% de los centros que realizan actividades de promoción en idiomas mayas, y muchos promotores de salud carecen de una preparación adecuada.

En entrevista con Inforpress, Alejandro Silva, director del Programa de Salud Reproductiva del MSPAS, admitió que ha existido un tratamiento etnocéntrico de la planificación familiar y dijo que el MSPAS está trabajando en la elaboración de un nuevo enfoque con pertinencia cultural similar al modelo existente en Bolivia y Paraguay con el apoyo de la Organización Panamericana de la Salud ( OPS ).

Sin embargo, cabe señalar que adecuar los servicios de salud sexual y reproductiva a las necesidades de la población indígena implica más que la provisión de materiales en idiomas mayas, ya que hacer esto sin cuestionar los enfoques paternalistas y tutelares que subyacen en el tratamiento de la sexualidad indígena supondría una simple traducción de los mismos contenidos de carácter racista a los idiomas autóctonos.

La socióloga maya Emma Delfina Chirix García analiza la manera en que ha sido abordado el tema de la sexualidad indígena en Guatemala y la influencia de la política exterior estadounidense en la formulación de políticas de salud sexual y reproductivas en el país. Chirix García argumenta que el tema de la sexualidad indígena no ha sido abordado en profundidad, y «ha sido tratado desde una visión naturalista o biologicista» fuertemente influenciada por corrientes de pensamiento maltusianas*, «con tintes colonialistas y con política antinatal» .

Estados Unidos, sostiene la socióloga, ha aplicado estrategias para el control de la natalidad para los países en desarrollo, operativizadas a través de instituciones gubernamentales e industrias norteamericanas «con el objetivo de lograr la pacificación de los países que amenazan sus intereses económicos y políticos».

Según Chrix García, el control de población se justifica argumentando la amenaza de una explosión demográfica que avance a mayor velocidad que la producción de alimentos. Además, argumenta la socióloga, «el origen de la pobreza lo ven en la ilimitada multiplicación de los pobres, que debe ser rigurosamente frenada para evitar así inquietudes sociales a causa del hambre y la miseria».

Por ello, afirma Chrix García, la política de población norteamericana va dirigida específicamente a los grupos más pobres con el objetivo de frenar el aumento de la población sin entrar a un análisis sobre la distribución de los recursos y de la riqueza de países como Guatemala. La socióloga cuestiona la teoría maltusiana argumentando que «el planeta produce, hoy, alimentos suficientes para saciar el estómago de diez mil millones de personas, casi el doble de la humanidad actual. Por lo tanto, el problema está en la distribución injusta de las riquezas» .

Detrás del planteamiento económico como justificación al control demográfico, sostiene la académica, se advierte también una motivación geopolítica: «Si por momentos la solución al problema de superpoblación era la planificación familiar, en otros existía el temor a que la extrema pobreza acabara por arrojar a países en brazos del comunismo y actualmente, a la izquierda latinoamericana».

* Thomas Robert Malthus , economista inglés del siglo XVIII, considerado el padre de la demografía. Malthus sostenía que la humanidad crece en progresión geométrica, mientras que los medios de subsistencia en progresión aritmética. Así, llegará un punto en el que la población no encontrará recursos suficientes para su subsistencia (catástrofe maltusiana).

Fuente: Emma Delfina Chirix García, «Tratamiento de la Sexualidad Indígena » , (www.redmesoamericana.net)


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