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Vamos como el cangrejo
Por Miguel Ángel Albizures - 1 de julio de 2004

Muchas cosas puede decir y asegurar el Gobierno en torno a la situación económica y a la seguridad ciudadana. Pero los números y los hechos son los que demuestran que estamos caminando como el cangrejo, de lado y hacia atrás, sin esperanza de un alivio; es decir, el Gobierno corrigió el rumbo del barco y, en vez de agarrar el norte, la brújula se dispara hacia el sur en franco retroceso económico y social.

Eso es lo que demuestran los datos que nos dan los medios de comunicación social y las firmes advertencias de la ministra de Finanzas Públicas, Antonieta de Bonilla, que se recortarán los gastos en inversión social, aumentará el endeudamiento y bajará el porcentaje de la carga tributaria. Es decir, se recortará donde más duele a la población y en los rubros que deberían ser sagrados e intocables para dar pasos adelante, en educación, salud, vivienda, seguridad y justicia.

Mientras esto sucede, el presidente Berger se muestra más gamonal con los pocos recursos del Estado, regala Q6 millones a los transportistas y ni siquiera exige factura, pues es el adelanto de Q120 millones ofrecidos para que sigan cometiendo abusos con los usuarios y accidentes de tránsito donde se pierden vidas humanas. Mantiene inquebrantable su palabra de pago a las ex PAC y le importan poco las víctimas de la tragedia humana que vivimos a lo largo de los 36 años de guerra. Compensará los esfuerzos de los militares y pagará millonarias indemnizaciones por haber mantenido al país subyugado después de la contrarrevolución del 54 y haber cometido los actos de genocidio más escandalosos de nuestra Historia reciente.

Recortar los gastos sociales es un crimen masivo en pleno siglo XXI. Atar las manos de la justicia, recortando los recursos para su funcionamiento, es proteger a los impunes y darles alas a todos los criminales y corruptos que andan sueltos. Si eso no se llama retroceso, no encuentro otro nombre, pues no se trata de un estancamiento económico o tributario, sino de una clara política que favorece a quienes más tienen y condena a la mayoría de la población que espera el pan que llena el estómago, el que fortalece el espíritu y la mente, el pan que garantiza el funcionamiento del cuerpo, y el techo que los protege de la intemperie. Regalar 100 pupitres a una escuela, cuando hay miles de niños que no tienen acceso a la educación, no es ni siquiera un paliativo frente a la actitud benevolente con el sector económico, con transportistas y militares, y hasta con los gringos y las transnacionales al firmar un TLC lesivo al país y especialmente al campesinado guatemalteco.

Es preocupante que la carga tributaria bajó en el presente año en lugar de aumentar, como era el compromiso de los Acuerdos de Paz, y que los gastos sociales también sufran un recorte, cuando las condiciones de la mayoría de la población que se beneficia de ellos, se ha precarizado aún más en los últimos años. Se impone, para este gobierno, una revisión profunda de sus políticas y de las prioridades que atender.

Tomado de www.elperiodico.com.gt


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