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Voces del imperio
Por Miguel Ángel Albizures - Guatemala, 2 de diciembre de 2004

Nunca extiende la mano para dar sin garantizarse recibir el doble.

Si alguien tiene dudas de las pretensiones de Estados Unidos de imponer sus deseos en el mundo y de utilizar a todos los países para sus fines imperialistas y favorecer a las grandes transnacionales, basta citar las palabras de sus más altos funcionarios para llegar a la conclusión que Estados Unidos nunca pierde, que nunca extiende la mano para dar, sin garantizarse recibir el doble y que sus principios y aspiraciones democráticas, sólo tienen razón de ser en la medida que nuestros pueblos se someten a sus designios.

Dijo Bush: “Somos una fuerza militar sin paralelo, tenemos el derecho de actuar en todo el mundo para imponer la economía de mercado y garantizar la seguridad energética y podemos atacar a quien consideremos una amenaza o a cualquier país que pueda convertirse en una competencia militar”. No sé si esa aspiración fue lo que llevó a parte del pueblo norteamericano a darle de nuevo su voto, pues después de los resultados no dudo que la mayoría del pueblo norteamericano pretenda moverse por todo el mundo como Pedro por su casa, sin encontrar a su paso pueblos dignos, como Brasil, que les recetaron la misma medicina que daban a todo el que llegaba a su país.

Si aún hay dudas, podemos citar al hombre fuerte, Colin Powell, quien al referirse al Tratado de Libre Comercio con las Américas, expresó: “Nuestro objetivo con el ALCA es garantizar a las empresas norteamericanas el control de un territorio que va del polo ártico hasta la antártica, libre acceso, sin ningún obstáculo o dificultad, para nuestros productos, servicios, tecnología y capital en todo el hemisferio”.

Pero todavía tenemos que darles gracias por haber aceptado firmar con nosotros el TLC, pues según el representante de Comercio de Estados Unidos, Robert Zoellick, “los países que buscan acuerdos de libre comercio con EE.UU. deben cumplir más que criterios económicos, si pretenden ser elegibles. Como mínimo, deben cooperar con EE.UU. en su política exterior y en sus metas de seguridad nacional, como parte de 13 criterios que guiarán la selección que haga de sus potenciales socios en acuerdos de libre comercio. Negociar un TLC con Estados Unidos no es algo a lo que alguien tenga derechos. Es un privilegio”.

Si los diputados ratifican el TLC, después de leer esto y otros análisis que demuestran las desventajas abismales que el mismo tiene para Guatemala y Centro América, están jodidos. No representan los intereses del pueblo ni los de la nación guatemalteca que pretendemos construir. El imperio nunca pierde y que, atrás de la cara de progreso que presentan sobre los TLC, está la imposición política y los intereses de las transnacionales, acompañando al servilismo de los gobiernos. Son los espejitos de las nuevas formas de colonización.

Fuente: www.elperiodico.com.gt


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