Revista electrónica de discusión y propuesta social 
Revista · Documentos · Archivo · Blog   Año 2 - 2005

::::albedrío::::

Revista
Editorial
Artículos
Entrevistas
Noticias

linea

Redacción

linea

Enlaces

linea

SiteMap
Contacto


Otros documentos de consulta

De orden internacional
De carácter oficial
Comunicados

 

 

 

La voz del pueblo no es la voz de Dios
Por Miguel Ángel Albizures - Guatemala, 14 de marzo de 2005

Poco o nada les interesa la suerte de nuestro pueblo.

Las movilizaciones, protestas y propuestas del movimientosocial guatemalteco en relación al TLC,no fueron tomadas en cuenta. Las propuestas, presionesy “sugerencias” del Gobierno de EE.UU. a travésde su Embajador, el Encargado de Negocios y de lasgrandes transnacionales, sí, nadie lo duda, pues ni lerdosni perezosos como son los diputados, trabajaronhoras extra, declararon el Decreto de “emergencia nacional”y le dieron viaje al TLC, resguardados por un contingente policíaco, sólo visto a lo largo de la carretera Panamericana cuando los sololatecos se opusieronal paso del cilindro, propiedad de una transnacional que lo utilizará para sangrar la tierra guatemalteca y afectar a las comunidades de San Marcos.

Así las cosas, la maquinaria del Estado se mueve deacuerdo a los intereses del gran capital y de EE.UU.,porque de lo contrario el Tío Sam se puede enojar,quitarse el cincho, bajarle los pantalones a diputadosy gobernantes y saciar su ira contra ellos si osan oponersea sus designios, pues están conscientes de queno pueden cinchacear al pueblo que les ha demostrado,a lo largo de la historia, su capacidad de respuesta ante sus nefastas políticas.

No era necesario que el Embajador de EE.UU. semantuviera cruzando los dedos o haciendo hechicerías para que fuera ratificado por el Congreso un TLCa la imagen y semejanza de los intereses de su país yque, como postre, se eliminen los genéricos para quecolapsen los hospitales y se adelante la muerte de milesde guatemaltecos por falta de atención médica ymedicinas al alcance de los sectores desposeídos. Esaactitud burlesca no era necesaria, cuando ya se habíaretorcido el brazo al Gobierno y a los jefes de las bancadasen el Congreso, que parecen soldaditos de plomo,que levantan la mano ante una mirada de los representantes del gobierno estadounidense.

No queremos lamentaciones ni lloriqueos, ni quehagan informes de violaciones a los derechos humanoscometidas por las fuerzas de seguridad, por partede quienes poco o nada les interesa la suerte de nuestro pueblo y que sólo ven a nuestros países como la extensiónde sus intereses, en donde las grandes transnacionalesse implanten sin restricción alguna.

La resistencia pacífica es el recurso que le va quedandoa los pueblos frente a gobiernos y legisladoresentreguistas y frente a la potencia que impone sus deseos,usurpando el derecho de los pueblos a decidir supropio destino. No es la primera vez, ni la última, quese toman las calles, ni que las protestas pacíficas sonmanipuladas por intereses oscuros, infiltradas por gruposde choque, que se desbordan en violencia callejera.Es la eterna lucha del pueblo por mantener la dignidady la soberanía, y es la bandera que toma una generacióntras otra en defensa de la vida, de la libertady del futuro de los pueblos.

El problema son los desbordes, es la violencia, nosólo la que se genera por la infiltración, no sólo la quese genera por el cansancio y el agotamiento de la población,sino esa violencia brutal y criminal de lasfuerzas de seguridad y de las autoridades que, como elPresidente, el Ministro de Gobernación y el Directorde la PNC, se llenan la boca hablando de hacer respetarun Estado de Derecho que no han sido capaces defortalecer ni de hacer cumplir cuando se trata de losderechos de la población y de las mayorías. ¿A quiénsirve este Gobierno? ¿Todavía nos queda alguna duda?

Fuente: www.elperiodico.com.gt


Copyright © El credito de las contribuciones es única y exclusivamente de los autores. El contenido de las contribuciones no representan necesariamente la opinión de la revista; los autores son responsables directos del mismo.