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La niñez, el Gobierno y los diputados
Por Miguel Ángel Albizures - Guatemala, 21 de abril de 2005

La niñez guatemalteca está en el más completo abandono.

“Otra cosa que hacen es que nos amenazan: ¡Quién sos vos, si aparecés muerta nadie va a preguntar de qué fue que te moriste”, es la expresión de Kathy, una adolescente atrapada en las garras de quienes se dedican a la explotación sexual de la niñez y una de miles de las que se encuentran en un callejón sin salida, sin esperanza alguna de protección y mucho menos de castigo a los responsables.

En este diario, Paola Hurtado abordó seriamente la problemática de la niñez engañada, esclavizada, maltratada, forzada a la prostitución y utilizada en la pornografía infantil. El reportaje está lleno de testimonios y datos del trato cruel e inhumano al que millares de niñas y adolescentes están sometidas, mientras el gobierno y los diputados están preocupados por quién paga más por este país, sea a través del TLC, de las concesiones mineras o de los grandes megaproyectos que garantizan el desarrollo para unos y la miseria para la mayoría.

La niñez está en el más completo abandono. Los delincuentes, los que roban niños, los enganchadores, las casas donde someten a la niñez a cualquier tipo de vejamen, las barras show y las salas de masaje que se dedican al negocio y los bares en diferentes departamentos, funcionan libremente sin que haya autoridad que se preocupe de perseguir este tipo de crímenes. Los diputados no legislan, la Comisión de Derechos Humanos del Congreso anda en otras ondas, la Policía es cómplice de esos especímenes que comercian, los fiscales no investigan y les importan un bledo las múltiples denuncias y todos, en una forma u otra, trat an de aprovecharse de las circunstancias, menos de cumplir con su trabajo.

Al respecto de este delito, no se puede alegar desconocimiento, pues según la encuesta realizada por la Organización Internacional del Trabajo (OIT), 88 de cada 100 guatemaltecos se dan por enterados de que existe el comercio sexual de menores de 18 años, pero además 89 de cada 100 entrevistados conocen los lugares donde se les explota sexualmente y no es raro que ellos sean de los que frecuentan esos antros, no denuncian ni hacen nada para que se haga justicia, se persiga a los responsables, se cierren y multen negocios que se dedican a la prostitución infantil y se promuevan programas preventivos y de rehabilitación.

Las reformas al Código Penal guatemalteco siguen durmiendo en las gavetas del Congreso, así como otras leyes que pueden contribuir a poner alto a la explotación sexual. Se ve a las claras que hay falta de voluntad política y que la niñez sigue importando muy poco a quienes tienen la obligación de protegerla. La sociedad no debe continuar indiferente y las organizaciones sociales deben levantar el tema y exigir al Gobierno que garantice el respeto a los derechos de la niñez y la juventud y promueva los instrumentos necesarios que impidan el comercio sexual, que poco se diferencia de la antigua venta de esclavas.

Fuente: www.elperiodico.com.gt


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