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Frente común por la vida
Por Miguel Ángel Albizures - Guatemala, 28 de abril de 2005

Se necesita para levantar la bandera de la justicia y la paz.

El derecho a la vida dicen que es lo más sagrado, pero en este país sigue importando poco y los asesinatos que se suceden nos hacen pensar en tiempos pasados, cuando las bandas criminales, ligadas a instituciones del Estado sembraban el terror y nadie se atrevía de hacer las respectivas denuncias en los tribunales y cuando se hacían, los jueces tenían temor de perseguir a los criminales y menos de encarcelarlos.

El asesinato del juez José Víctor Bautista, demuestra la indefensión en que se encuentran los guatemaltecos y la libertad con que se mueven los criminales. Este crimen tiene ya repercusiones graves en el sistema de justicia si éste no se transforma y garantiza el ejercicio de las funciones de quienes tienen a su cargo la investigación criminal y la aplicación de la justicia.

Se necesita un frente común de la población para defender el derecho a la vida, se necesita levantar la bandera de la justicia, de la paz y el funcionamiento real de un Estado de Derecho, pero al mismo tiempo exigir el respeto al libre ejercicio de la profesión para que los jueces y abogados sientan el respaldo cuando en circunstancias difíciles tienen que investigar o formar parte de los tribunales que tienen en sus manos los casos más delicados. Se necesita levantar la voz para exigir que las altas autoridades no sólo garanticen la vida de quienes actúan rectamente y honestamente, sino para que actúen contra quienes ya saben son los responsables de estos hechos, pues no es posible que los medios de comunicación en sus reportajes haga mención con pelos y señales de ellos o que la población sepa de quiénes se trata cuando se habla de criminales, y las autoridades sigan como si nada frente al crimen que extiende sus garras a todos los rincones del país.

Las organizaciones sociales en general, deben fijar su posición, deben actuar frente a estos hechos, deben condenar sin contemplaciones los asesinatos de cualquier operador de justicia, pues de ello al asesinato de cualquier sindicalista, dirigente político o defensor de derechos humanos o incluso de otro obispo no hay más que un paso que en cualquier momento lo dan quienes no encuentran obstáculos a su actuar criminal. Qué espera el Congreso para levantar su voz, qué esperan los partidos políticos para condenar estos crímenes que no tienen nombre y que inmovilizan a la sociedad generando temor y zozobra en la población.

Si salimos a las calles contra la minería, contra el TLC, contra los abusos de autoridad, salgamos en defensa de la vida y en exigencia al gobierno para que se garantice el respeto a la integridad física de todos los ciudadanos y entre ellos, a quienes tienen en sus manos la responsabilidad de aplicar la ley a quienes imponen su propia ley en detrimento de los derechos del pueblo a vivir en paz y sin temor a perder la vida.

Fuente: www.elperiodico.com.gt


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