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Fuerza policiaca innecesaria
Por Miguel Ángel Albizures - Guatemala, 4 de mayo de 2005

Señor Presidente, no polarice más la situación.

El Primero de Mayo el gobierno dio una muestra de lo que están dispuestos a hacer para seguir restringiendo los derechos de manifestación y petición por los que tanta sangre se ha derramado en Guatemala. No habíamos visto ese despliegue de fuerza en un Día Internacional del Trabajo, porque no sucedió en los tiempos de Vinicio Cerezo, pasando por Serrano, Ramiro de León, ni Arzú con toda su prepotencia ni en el gobierno de Portillo fuertemente criticado por otros desmanes.

La Casa Presidencial fue acordonada innecesariamente, pues históricamente las marchas del Primero de Mayo han sido pacíficas cuando la Policía se mantiene al margen y no hace uso de prepotencia. Es una fecha de protesta en que los trabajadores levantan sus banderas reivindicativas, elevan sus peticiones al gobierno y se supone que ese gobierno debería estar presto a escucharles y no a intimidar y amenazar con la fuerza pública. Esa actitud es muestra de debilidad y con ello el Ministro de Gobernación y por supuesto el Director de la Policía Nacional Civil, se pintan tal como son, prepotentes aún cuando suponemos que lo hicieron con el consentimiento o la orden del Presidente de la República.

El Primero de Mayo es un día tan especial que debería ser para un acercamiento con los sectores desprotegidos que son el elemento fundamental del desarrollo y este gobierno que ha sufrido un desgaste acelerado, debió aprovechar la fecha para escuchar, para proponer, para resaltar la importancia de un movimiento que a pesar de haber sufrido toda clase de adversidades, se mantiene presente y además de las marchas, hace propuestas que es obligación del gobierno ponerles atención.

Señor Presidente, no polarice más la situación, no se deje llevar por todo lo que sus asesores le dicen ni tome iniciativas que tiendan a coartar el libre ejercicio de los derechos ciudadanos. Reconozco que usted pertenece y defiende a una clase en detrimento de la mayoría, eso es evidente y medio mundo sabe para quiénes gobierna y que no representa la cacareada unidad nacional, sin embargo, es peligroso en una situación como la que vive el pueblo, que el Presidente o sus funcionarios, tiendan a radicalizar la situación, orillar a los trabajadores a que asuman posiciones cada vez más confrontativas. Eso no conviene a nadie, ni al país ni a los propios empresarios que hacen gobierno ni mucho menos a la clase trabajadora

Era innecesario el cordón que tiró la PNC en la sexta avenida para proteger la Casa Presidencial; si no eran capaces de acercarse al parque y escuchar las peticiones, porqué provocar una situación que pudo haber desembocado en derramamiento de sangre, entendemos que siempre quien paga el pato es el pueblo y que la capacidad represiva del Ministerio de Gobernación no se discute, pero tiempo es ya de parar ese tipo de actitudes. Mientras cientos de policías se dedicaron todo el día a proteger innecesariamente la Casa Presidencial con escudos y armas, quién sabe cuántos asaltos o asesinatos se producían en los barrios de la capital o en los departamentos. La clase trabajadora, la que manifiesta los primeros de mayo, no es terrorista, los terroristas andan por otros lugares y se esconden en las mismas estructuras del Estado.

Fuente: www.elperiodico.com.gt


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