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¿Quién pone en cintura al alcalde?
Por Miguel Ángel Albizures - Guatemala, 9 de junio de 2005

Ha confundido la vara edilicia con la bayoneta

No me voy a referir a las discusiones estériles y enfrentamientos de baja altura que mantienen el alcalde capitalino y el de Santa Catarina Pinula, pues no se trata de desviar la atención de otros problemas fundamentales y en los cuales los alcaldes tienen que ver, en este caso el señor Pedro Pu Tojil, del municipio de Sacapulas, Quiché, que ha confundido la vara edilicia con la bayoneta para mantenerse a toda costa en el poder y contrarrestar la acción de fiscalización que realizan ciudadanos sobre el uso que ha hecho de los recursos.

Allá, en ese lejano municipio, la sangre ha llegado al río y hasta un auditor enviado por la Contraloría General de Cuentas de la Nación fue asesinado, sin que las investigaciones arrojen luz en el caso, solo se puede decir que el hecho ocurrió después de haber reafirmado la existencia de 19 casos de corrupción, en los cuales se implica al alcalde de Sacapulas. No sabemos cuál es la posición del jefe de la Contraloría ni qué pasos ha dado el Ministerio Público para esclarecer el crimen.

La denuncia ha sido presentada por el Frente Cívico por la Dignidad de Sacapulas, cuyos integrantes ahora son acusados de múltiples delitos por parte del alcalde, para desviar la atención y atrasar la aplicación de la justicia, cuya negligencia puede provocar otros hechos graves en los que se lamente la pérdida de vidas humanas.

En las elecciones pasadas, el señor Pedro Pu fue reelecto en circunstancias no claras que llevaron a la protesta ciudadana en Sacapulas y a la toma de posesión de él en una aldea del municipio. Como revancha, cortó todos los servicios a los habitantes de la cabecera municipal, incluyendo la recolección de basura. Ante ello, los vecinos organizados a través del Frente por la Dignidad hicieron colectas para pagar un camión y, ahora, según lo denuncian, son llevados a los tribunales y amenazados por el alcalde por ejercer sus derechos, exigir cuentas e implementar actividades que la Municipalidad no hace a pesar de ser su obligación.

Según los denunciantes, no se trata de un problema étnico entre sacapultecos y quichés -como se ha querido presentar- sino de un problema surgido por la impopularidad del alcalde reelecto, por el incumplimiento de sus obligaciones y por el mal manejo de las finanzas municipales, actividades sobre las cuales hay derecho de auditar para que se actúe con transparencia y para que no se haga mal uso de los recursos que las municipalidades obtienen con los impuestos del pueblo.

Estos casos se repiten en varias alcaldías del país y se hace necesario prestarles atención, llevar a los tribunales a quienes resulten responsables de malos manejos y separarlos de los cargos para sentar precedentes que eviten su repetición. Pero es importante alejar de este tipo de problemas, las diferencias partidarias y étnicas, pues de lo contrario deja dudas en ambos lados, y no permite encontrar solución a los problemas que afectan a los municipios y aldeas.

Fuente: www.elperiodico.com.gt


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