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¿Qué vale más, el agua o el oro?
Por Miguel Ángel Albizures - Guatemala, 16 de junio de 2005

Se puede vivir sin el metal dorado. En cambio, el agua es vida.

El próximo sábado 18 de julio en Sipacapa, San Marcos, se pondrá a prueba el cacareado Estado de Derecho, cuando las 13 aldeas del municipio decidan soberanamente si quieren que de las entrañas de la tierra se saque el oro y se queden sin agua, o que la empresa se largue con sus técnicos y maquinaria a donde le dé la gana, y las comunidades lo permitan. Se trata del uso de la costumbre, con fundamento legal para tomar decisiones trascendentales que repercutirán en la vida nacional y enseñará a los gobernantes a respetar los procedimientos.

Las 13 comunidades de Sipacapa y otras que acudirán a la consulta, sólo esperan que el gobierno respete lo que señala en el Plan Nacional de Descentralización “Ésta política reconoce que los habitantes de los departamentos y municipios, pueden definir mejor las medidas que los benefician o los afectan, por lo que el proceso de descentralización promoverá los instrumentos que institucionalicen la descentralización económica administrativa, con la transferencia real de competencias y atribuciones, recursos económicos y poder de decisión”.

Estamos a las puertas del inicio de la explotación de oro y plata, tanto en Sipacapa, como en San Miguel Ixtahuacán; la extracción a cielo abierto de metales reduce los costos para las empresas, pero provoca la destrucción ambiental, pues según una investigación de la Usac “remueve biosfera, suelo y subsuelo en un área muy extensa, a diferencia de la explotación subterránea”. Según la misma investigación, realizada por la licenciada Rossana Gómez, indica que “se utilizarán grandes cantidades de agua. Montana adquirió el derecho sobre 250 mil litros de agua por hora, el equivalente al consumo de agua de 30 mil familias (6 veces la población de San Miguel Ixtahuacán). Asimismo, se utilizará cianuro para lograr el desprendimiento del metal de la roca. Según estimaciones, en el proceso se arrojarán 17 mil litros de agua cianurada por hora”. Al lavarse el metal, el cianuro va siendo trasladado al agua del suelo guatemalteco que, después, llegará hasta nuestros hogares.

Por eso la pregunta ¿Qué vale más, el agua o el oro? ¿Qué es lo que da vida, el agua o el oro? Si no estoy loco, pienso que se puede vivir sin oro, pero no sin agua, que ya escasea en Guatemala, pues a los efectos del cianuro, utilizado en grandes cantidades, hay que agregar la remoción de más de 25 millones de toneladas de roca.

Hace menos de un año, Prensa Libre publicó una encuesta que arrojó el dato que un 95 por ciento de los consultados no estaba de acuerdo con el proyecto de explotación, a un 82 por ciento le interesaba la protección al ambiente y el 84 por ciento consideró que afectaría al municipio. Espero que no crean en las encuestas sólo cuando les conviene y que tomen en cuenta la decisión que las comunidades tomen el 18 de junio, basados en lo que reza el Convenio 169 y el reglamento municipal de Sipacapa: “la consulta a las autoridades indígenas, a la población de ascendencia maya sipacapense y vecinos mayores de 18 años de edad del municipio de Sipacapa, San Marcos, es de buena fe. Es el espacio de participación comunitaria y democrática que permite a los consultados expresar, de forma libre y en igualdad de condiciones y oportunidades, su voluntad soberana en torno a la actividad minera de reconocimiento, exploración y explotación de minerales metálicos que se pretende efectuar en el municipio de Sipacapa, San Marcos”.

Fuente: www.elperiodico.com.gt


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