Revista electrónica de discusión y propuesta social 
Revista · Documentos · Archivo · Blog   Año 2 - 2005

::::albedrío::::

Revista
Editorial
Artículos
Entrevistas
Noticias

linea

Redacción

linea

Enlaces

linea

SiteMap
Contacto


Otros documentos de consulta

De orden internacional
De carácter oficial
Comunicados

 

 

 

Los archivos en el pasillo del terror
Por Miguel Ángel Albizures - Guatemala, 27 de julio de 2005

En pleno proceso de las negociaciones de paz, Maritza fue secuestrada pero por suerte se salvó de morir.

Si esos pasillos hablaran, dirían muchas cosas; se recuperaría la verdadera historia. Nos dirían, por ejemplo, quiénes interrogaron a Maritza Urrutia cuando en el año de 1992, precisamente el 22 de julio, el día que andábamos recorriendo los cuartos que guardan los archivos, se cumplieron 13 años de haber sido secuestrada por elementos del Estado Mayor Presidencial y refundida en las instalaciones de la Policía Nacional, ubicada en la zona 6, donde estuvo la tenebrosa Policía Militar Ambulante (PMA), la Guardia de Hacienda, el Quinto Cuerpo de la Policía y donde hoy se encuentran cuerpos de la Policía Nacional Civil. Ahí, Maritza fue sometida a toda clase de torturas y continuos interrogatorios para quebrar su moral.

En pleno proceso de las negociaciones de paz, Maritza fue secuestrada, pero por suerte se salvó de morir en las mazmorras de ese centro de operaciones y quien, al quedar en libertad, después que la quisieron utilizar para presionar a las guerrillas, denunció que había estado detenida en esas instalaciones. Según su testimonio, en ese lugar le empezaron a mostrar fotos horribles de personas muertas: “los cadáveres habían sido torturados y mutilados, las fotos eran espantosas y me trastornaron mucho, los hombres me dijeron que talvez algún día mi ex esposo aparecería en una foto así. Me dijeron que lo mismo me podía pasar a mí si no colaboraba con ellos. Decían que podían tirarme en un volcán, en una zanja o en el océano y que mi familia jamás encontraría mi cadáver” (Informe Rehmi, Tomo II). A Maritza la torturaron constantemente y a lo largo de muchas horas, esposada a la cama, con luces intermitentes y con radio portátil a todo volumen.

El viernes pasado, casualmente hablé con un amigo que, en 1981 estuvo detenido en ese lugar. Había sido apresado en el altiplano y trasladado a esas instalaciones de la PMA, donde lo mantuvieron esposado todo el tiempo y aún tiene las cicatrices de la tortura. Fue sometido a interrogatorios para que aceptara lo que decían o denunciara personas. Según cuenta, había muchos otros detenidos sometidos a tratamientos similares. Muchos de ellos se quedaron en los interrogatorios o fueron sacados a tirar a cualquier lado.

Hace ya algún tiempo en el antiguo centro de operaciones de la tenebrosa Policía Militar Ambulante realizamos excavaciones, porque se habían encontrado algunos huesos humanos cuando albañiles realizaban trabajos de arreglo de baños. A pesar de que, quienes participamos en búsqueda de rastros de familiares detenidosdesaparecidos o de amigos que habían corrido la misma suerte, estábamos seguros que muchos pudieron haber quedado ahí sepultados, los resultados fueron negativos, el fiscal dio por concluida la búsqueda y no quedó más que seguir esperando el momento oportuno para cavar y cavar la tierra que, así como los archivos, guarda restos humanos de quienes cayeron en las garras de los elementos de los cuerpos de seguridad.

Dicen que el lugar donde están los archivos, había sido construido para instalar un hospital al servicio de la Policía. Nunca he visto un hospital sin ventanas, con espacios que parecen bartolinas y en estado tan desastroso como en el que, posiblemente se encuentra una parte importante de la historia trágica del país.

Fuente: www.elperiodico.com.gt


Copyright © El credito de las contribuciones es única y exclusivamente de los autores. El contenido de las contribuciones no representan necesariamente la opinión de la revista; los autores son responsables directos del mismo.