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Privilegios de un general
Por Miguel Ángel Albizures - Guatemala, 4 de agosto de 2005

Los crímenes pesan más que los millones de dólares.

No crea el general Ríos Montt que me referiré a él. Ya lo haré en su momento, ya que sigue gozando de privilegios y que hasta este medio periodístico le da la oportunidad de opinar, cuando debería estar vedado como presidiario libre por el sistema impune de justicia que prevalece en nuestro país. Ya sé que está enterado de lo que se escribe, según lo dice un cercano asesor suyo que no tiene pelos en la lengua para contar sus andanzas.

Hay cosas y actitudes que me sacan de onda como el comportamiento de seguidores de generales genocidas o de sistemas de justicia que, a decir verdad, no sé cuál es el parámetro o los criterios para actuar en determinada forma. Pinochet, fue el ídolo, el hombre venerado y odiado por propios y extraños. Nadie de quienes le defendieron a capa y espada, de quienes le respaldaron con manifestaciones o le inyectaron recursos a la economía chilena les importa un pito los desaparecidos, la caravana de la muerte, la operación Cóndor o el asesinato del general Prats. Supieron de los crímenes del general y le siguieron apoyando, incluso la justicia chilena si a eso se le puede llamar justicia dictaminó la incompetencia, le quitó y le puso inmunidades, se inventó la incapacidad para no enjuiciar a Pinochet, le importaron poco, muy poco, casi nada los asesinados y desaparecidos, pero se sobresalta, le sorprende, no perdona que sea un ladrón que desfalcara el fisco, que abriera 30 cuenta bancarias en dólares. Eso no, no podía pasar desapercibido y quienes defendían en las calles al general, se quedaron en sus casas porque podían haber salido a aplaudir sus crímenes, a respaldarle para que continuara la caravana de la muerte, pero no su actuar corrupto. La vida no vale nada en Chile como no vale nada en Guatemala porque aquí también se persigue a corruptos, pero no a genocidas. A estas alturas de la vida de los generales asesinos, secuestradores y ladrones como los describe un cartelón en Chile, lo importante es que paren en la cárcel, que podamos saber que por fin, en el ocaso de sus vidas y de la nuestra, que estén donde merecen estar y no podemos más que desearles larga vida para decirle a las generaciones actuales y futuras, los generales de América Latina hace tiempo, mucho tiempo, se pudren en la cárcel porque al fin se hizo justicia en nuestros países.

Por eso me sorprende cómo los tribunales chilenos escudriñan las cuentas, les preocupa los desfalcos que le han tapado la boca a los defensores de militares, y como están dispuestos a la aplicación de la ley, mientras olvidan los crímenes y los protegen por la edad, por la salud, por la amnesia y que en otras palabras se llama complicidad y fomento de la impunidad más asquerosa que existe. Desgraciadamente eso se repite en Guatemala y lo largo del continente. No nos oponemos a que se persiga a los corruptos y se les encarcele, pero los crímenes pesan más que los millones de dólares, porque la vida humana es sagrada, es lo más sublime de los derechos humanos y fue irrespetada y violentada conscientemente por quienes dieron órdenes o las ejecutaron.

Fuente: www.elperiodico.com.gt


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