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Vientos con remolino
Por Miguel Ángel Albizures - Guatemala, 7 de noviembre de 2005

Tres ministros de la Defensa en menos de dos años.

Los efectos del Stan han impactado en el Ejército, a tal punto que derrumbaron al Ministro de la Defensa Nacional, al Jefe del Estado Mayor de la Defensa y removieron a varios jefes de brigadas importantes, lo que puede representar un cambio de curso sin dejar de lado la estrategia que dicta el amo y señor de la mayoría de parcelas del continente latinoamericano. Un pequeño solfeón bastó para que el dedo índice del tío Sam se moviera.

Algunas preguntas son necesarias ante lo súbito de los cambios: ¿Quién de los militares está limpio de errores y acciones negativas en esta tierra? ¿Quién de ellos puede ascender vertiginosamente sin méritos? ¿Qué tipo de méritos se necesitan para los ascensos tan acelerados? Posiblemente no todos se mancharon las manos durante la guerra ni todos tuvieron los méritos suficientes para ascender al estrato de coroneles o generales, para que hoy en día el tío Sam les colme de bendiciones.

Como bien señalaba una amiga, “desde hace meses se mencionaba que Bermúdez estaba cazando echado, esperando la caída de Aldana”. Lo que no sabemos es si el nuevo designado, en la práctica, sea el más indicado para el combate al crimen organizado… aunque sí lo sea para el combate al terrorismo –según la definición de los gringos–, definición interpretada por las autoridades guatemaltecas que en toda gesta popular ven amenazas a la seguridad nacional.

Tres ministros de la Defensa en menos de dos años… indica que algo falla y provoca serias dudas sobre las razones de fondo para esos cambios. Por ello, queremos insistir en algunas preguntas para que observemos el desarrollo de los acontecimientos: ¿Quién se fortalecerá con este cambio?, ¿el crimen organizado?, ¿o se verá en trapos de cucaracha? ¿Pasará como el agua de los ríos enfurecidos el narco y el contrabando?, ¿o encontrarán diques en su camino? ¿Se verán terroristas hasta en la sopa?, ¿o se actuará con sensatez frente a la protesta social que nace de la injusticia, de la falta de consulta y de políticas erradas? ¿Se fortalecerán las bases gringas en América Latina o se tendrá una pizca de dignidad frente a la imposición, las amenazas y el chantaje? ¡Quién sabe! Lo más seguro es que tampoco el nuevo Ministro termine el mandato, salvo que ése sea el deseo de quienes imponen sus designios a nuestros países.

No queda más que esperar, pues la salida del Ministro coincide con el viaje del Presidente a la Cumbre de las Américas, donde tiene obligación de demostrar su “voluntad política” para combatir el terrorismo y ofrecer algo nuevo a la estrategia militar globalizada. Ya lo dijo el ex ministro Aldana, el Ejército no es responsable de atender la tragedia ni de cuidar las cárceles… Por eso, la simple oposición a la vigilancia perimetral de las cárceles no es la razón de la caída en desgracia del general Aldana.

Fuente: www.elperiodico.com.gt


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