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Fuero militar Versus Estado
Por Miguel Ángel Albizures - Guatemala, 14 de noviembre de 2005

Parece que se hace necesario volver a las grandes batallas frente al Congreso, la Casa Presidencial, las casas de los diputados

Parece que se hace necesario volver a las grandes batallas frente al Congreso, la Casa Presidencial, las casas de los diputados frente a las cortes si se prestan al privilegio que buscan los militares de juzgarse a sí mismos, de que constituyan sus propios tribunales para cocinarse en su propia salsa y poder, no sólo continuar desfalcando al Estado, sino muchos de ellos seguir participando en los cuerpos ilegales y aparatos clandestinos con la impunidad que les ha caracterizado a lo largo de la Historia. El pueblo no ha querido entender las barbaridades cometidas por los militares en el desarrollo de la guerra, cree que exageramos cuando citamos los testimonios de víctimas sobrevivientes o el informe de la Comisión para el Esclarecimiento Histórico. Ahora se duda menos cuando los medios de comunicación dan cuenta de los cientos de millones que se han apropiado los militares, cuando se denuncia que aparecen vinculados al crimen organizado, narcotráfico o contrabando, porque a muchos les duele más o les llega más al fondo el robo de dinero de las arcas nacionales, que el asesinato, secuestro, tortura y desaparición de millares de guatemaltecos.

Todo lo que se puedan imaginar quedará en la más vil impunidad si permitimos la creación de los tribunales militares. Los pocos pasos que hemos dado en la construcción de la democracia y en un Estado de Derecho efectivo, sin discriminación de ninguna especie, se vienen abajo. Serán conquistas del pasado reciente y pérdidas incalculables en el ejercicio de los derechos ciudadanos, pues volveremos en lo jurídico, a las diferencias entre ciudadanos de primera, segunda y tercera clase. Militares con sendos privilegios para hacer lo que les venga en gana y burlar la ley a través de sus propios tribunales. Personas del poder económico que pueden comprar la justicia. Mientras los de siempre, que por cualquier cosita van a parar al bote, a pagar cuentas ajenas y propias donde el debido proceso vale un comino y la justicia brilla por su ausencia.

En el foro que hace poco realizaron las organizaciones de derechos humanos, se hizo un excelente análisis jurídico que demuestra lo inconstitucional del intento de creación de los tribunales militares. Pero debió ir acompañado de pancartas con nombre, apellidos y fotografías de cada uno de los diputados que con su firma avalaron el anteproyecto de ley para que pasara al Congreso y le dieran la primera lectura, sin que se escuchara ninguna voz de protesta en contra del aberrante intento de burlarse del pueblo.

Estos intentos de militares con el apoyo de algunos civiles frustrados que se cuadran al grito de saludo uno y saludo dos, no deben dejarse pasar con indiferencia y comentarios entre pasillos, sino deben provocar un rotundo rechazo de todos los sectores sociales que aman el país, que saben lo que representa dar alas a los militares. Antes que el anteproyecto de ley siga su curso, hay que pararlo, hay que denunciarlo a nivel nacional e internacional, y hay que protestar frente al Congreso y condenar a todo aquél que, con su voz o su firma, avale un decreto que fomentará la impunidad en todas sus formas. Para tener un verdadero Estado de Derecho, no sólo hay que luchar por terminar de construirlo, sino defenderlo paso a paso y ésta es responsabilidad de todos, de organizaciones de derechos humanos, sindicales, campesinas, de desarrollo o ambientalistas, pero también de los medios de comunicación social y de instituciones profesionales que saben que los privilegios siempre están relacionados con la impunidad, el despotismo y la antidemocracia.

Fuente: www.elperiodico.com.gt


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