La Usac, ¿al servicio de quién?
Por Miguel Ángel Albizures - Guatemala, 18 de diciembre de 2006
Radio Universidad cerró el programa Buenos Días.
En los últimos tiempos mucho se ha dicho y escrito sobre el papel que jugó antes la Universidad de San Carlos (Usac) y sus posiciones académicas y políticas hoy en día. Una y otra no se parecen en nada; ayer, todos lo reconocemos, la Usac fue contestataria, analítica, fundida con el pueblo; hoy se habla de conservadurismo, de cerrar los ojos a la realidad, de ligarse con otros sectores que no son, para decirlo popularmente, del populacho que se enfrenta al neoliberalismo que lleva implícita la privatización y a la globalización deshumanizada que no toma en cuenta al ser humano.
Esta ausencia notoria del análisis concienzudo y sesudo de la problemática nacional, le ha acarreado serias críticas a las cuales no responde, porque no puede demostrar lo contrario. Lo anterior viene al caso sobre el papel que puede y debe jugar Radio Universidad, donde han sido cerrados programas radiales importantes que le dieron vida y audiencia a este medio de difusión, que pasó del anonimato a tener una audiencia envidiable por cualquier grupo de las emisoras que se disputan el primer lugar en el rating de los programas de análisis e información.
Entre ellos, el programa Buenos Días que, ágil y acertadamente, dirigió hasta el pasado viernes la periodista Marielos Monzón, pasa a mejor vida, como Cuatro Caminos, que trataba amplia y profundamente los temas de la multiculturalidad. No entendemos por qué, pues más parece que la actitud de las autoridades universitarias responde a las presiones de poderes fácticos que siempre están presentes y se dan el lujo de censurar programas amplios, orientadores de la opinión pública que le dieron voz a diversos sectores y personas.
Las autoridades universitarias, en vez de respaldar, apoyar y proteger a quienes hicieron posible el programa Buenos Días y que sufrieron constantes amenazas de muerte y hostigamientos para silenciarlos, simplemente los retira del aire y responde a intereses ya sea económico dominantes, militares de alta o agazapados en Avemilgua, o a los cuerpos ilegales y aparatos clandestinos que siguen funcionando y amenazando a cualquiera que haga de los derechos un ejercicio constante.
Si la universidad no ha sido capaz de remontar la cuesta de su precaria presencia crítica en la vida política nacional, por lo menos debería permitir que otros, a través de programas como Buenos Días y Planeta Cómplice hoy silenciados, lleven los mensajes a la población.
Fuente: www.elperiodico.com.gt |