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El genocida y cobarde
Por Miguel Ángel Albizures - Guatemala, 22 de enero de 2007

No, no es cierto que tenga los arrestos bien puestos, esa expresión es parte del falso discurso que por siempre le ha caracterizado y con el cual ha querido envolver o ha envuelto al pueblo. Los “arrestos”, de las personas no los dan el traje ni la jerarquía militar, ni se encuentran como los huevos en el mercado; además no son atributos del sexo masculino, menos de los militares, sino hay mujeres que, con sus denuncias y juicios a pesar de las amenazas que han sufrido, demuestran que los tienen bien puestos, mejor que cualquier general que, junto a su Estado Mayor, planificó, ordenó y ejecutó el arrasamiento de aldeas y que, para protegerse, puso atrás de los fusiles, los frijoles.

Quien masacró a campesinos indefensos defendiendo tierras de terratenientes en Sansirisay y no aceptó su responsabilidad, es un asesino y además un cobarde. A quien buscó a la Democracia Cristina para candidato a la Presidencia en 1974, porque el Ejército no permitía la candidatura de un civil y dejó a Alberto Fuentes Mohr peleando en la calle el triunfo, es un cobarde. Quien aceptó del gobierno de Kjell Laugerud, que robó las elecciones, el Q1 millón (en esa época dólares) y el puesto de Embajador en España, no solo es un cobarde, sino un farsante e hipócrita que se ahoga en el alcohol para olvidar sus traiciones y posteriormente se refugia en la religión para que allá arriba olviden sus pecados y le ayuden a olvidar sus crímenes, que el pueblo tiene presentes. Si eso es llevar los arrestos bien puestos, no sé qué dice la Academia Española al respecto, pero nosotros sabemos que se trata de un psicópata que merece encierro, no en sanatorio sino en el Infiernito, bajo rejas y unos cuántos candados para que, otros similares a él, no traten de liberarlo.

Aquí, en Guatemala, quienes no tienen los arrestos bien puestos son los miembros del Sistema de Justicia, a quienes les ha tocado conocer las múltiples denuncias que se han presentado; los funcionarios de gobierno y del sistema de justicia que se han tomado el cafecito con el genocida y cobarde, y han negociado o puesto en venta la justicia a través de arreglos políticos.

Aliviados estamos con candidatos de la calaña del general genocida y cobarde, y con autoridades electorales que tampoco han sido capaces de impedir la utilización de la candidatura para evadir sus responsabilidades penales. Las organizaciones de derechos humanos, sindicales, indígenas, campesinas, estudiantiles, de víctimas y de periodistas, deben montar una estrategia contundente para reivindicar a los héroes del pueblo que fueron asesinados y desaparecidos, para recordarlos, y plantarse frente a la Corte Suprema de Justicia y donde sea necesario, para exigir el cumplimiento de su deber y la cárcel para quienes tuvieron los arrestos para masacrar niños, niñas y ancianos que nada tenían que ver en la guerra.

Fuente: www.elperiodico.com.gt


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