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Las víctimas siguen en el olvido
Por Miguel Ángel Albizures - Guatemala, 2 de marzo de 2007

Lo que no es justo es que se juegue con el dolor.

Uno hoy, otra mañana… han ido muriendo quienes hace más de tres años pusieron una esperanza en la creación del Programa Nacional de Resarcimiento (PNR) y acudieron a dar sus datos, a repetir su historia, a sentir el miedo que les sacude al recordar los hechos, a sentir el dolor agudo en el corazón y a secarse las lágrimas con el delantal o el revés de la mano para que, quienes vuelven a apuntar sus datos, no les vean llorando. Pero los funcionarios del PNR creen que hacen un favor y no que cumplen con una obligación del Estado por la cual les pagan y que simplemente se trata de una parte de lo que es la llamada reparación. Los expedientes se guardan y duermen el sueño de los justos.

Lo que no es justo es que se juegue con el dolor de las víctimas y sus familiares, ni que se pase por sobre su dignidad, cuando ni siquiera se tiene el valor de enfrentar la verdad y meter a la cárcel a los responsables del genocidio, la desaparición, la tortura o ejecución de millares de personas.

Los fines del PNR son loables y, como estaba diseñado al inicio, podía convertirse en la puerta por la que se entrara a un amplio proceso de recuperación de la verdad, la dignidad, la salud mental, para que cuando los sobrevivientes recibieran un cheque no sintieran que estaban “vendiendo a sus víctimas”. El PNR sería un aliciente a la reconciliación que todos buscamos, pero tal como está funcionando se convierte en un obstáculo y en una decepción más para víctimas y familiares que fueron afectados por la guerra.

No olvidemos que el Gobierno primero resarció a muchos victimarios -como los patrulleros civiles- y después creó el PNR por presión de la sociedad civil, misma a la que expulsó de este espacio en noviembre de 2005 por estar presionando para que se hiciera un proceso pronto y cumplido.

Después de eso, las víctimas han tenido que tomar medidas de hecho para ser escuchados… ¿para qué? Para que en la Vicepresidencia, la Sepaz y el PNR les hagan miles de promesas y no les cumplan nada. Las excusas han variado de tono, desde la falta de personal y recursos, hasta entregar cheques del Bancafé cuando este ya había sido intervenido… ¿no es esto una burla?

En los últimos días hemos visto en las noticias que las víctimas están tomando acciones en las sedes regionales del PNR, la demanda presentada en las actividades del Día de la Dignidad de las Víctimas fue el resarcimiento, pero de forma integral, individual y colectivo, para todas las víctimas… Si las autoridades no ponen sus barbas en remojo y se toman el resarcimiento en serio, serán los responsables de nuevos conflictos sociales generados por la negligencia de sus funcionarios y por la conculcación de un derecho hartamente violado durante muchos años.

Fuente: www.elperiodico.com.gt


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