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El libro policiaco
Por Miguel Ángel Albizures - Guatemala, 5 de marzo de 2007

Apenas se abre una página del libro de la PNC.

Hace ya algún tiempo se dio a conocer en Guatemala el Libro Militar, a partir de los documentos desclasificados del Departamento de Estado norteamericano, que provocó revuelo y escalofríos porque muchas familias supieron la suerte que corrieron sus seres queridos en manos de quienes se ensañaron con el pueblo. Hoy en día, apenas se abre una página del libro de la Policía Nacional Civil (PNC), a partir de hechos criminales que han dado la vuelta al mundo y de las declaraciones de protagonistas directos que, antes de perder la vida, han preferido hablar y relatar, no solo el reclutamiento de sicarios, sino los actos bestiales que han cometido agentes de la PNC contra seres humanos que por mala suerte se cruzaron en su camino.

Como no somos fatalistas y creemos que no todo está podrido en las filas de la PNC, creemos que es el momento de hablar e instamos a los agentes que tienen vocación de servicio y no se han manchado las manos y que conocen y saben de la acción criminal de sus compañeros, a que denuncien, a que contribuyan con la transformación de la institución policíaca y que acudan a la Procuraduría de Derechos Humanos o a las organizaciones, donde pueden encontrar apoyo para que den testimonio de lo que conocen. No les decimos que vayan directamente al MP, porque también ahí se necesita una limpieza, una reingeniería a fondo porque los tentáculos del crimen organizado lo han penetrado y muchos de ellos son encubridores. Falta también que los buenos del MP, si quieren contribuir a extirpar el cáncer, a construir un Estado de derecho que les permita cumplir con su sagrada misión de persecución penal, se atrevan a hablar, a denunciar, acusar a quienes aparentemente son sus compañeros de trabajo, pero están al servicio de intereses espurios prestos a meterles el puñal en la espalda.

Es el momento que la sociedad debe perder el miedo de hablar y denunciar los hechos que conoce de criminales vestidos de policías que los han extorsionado, violado mujeres o allanado sus casas. Muchas familias han vivido bajo amenaza, con terror y creo que la Procuraduría puede recibir testimonios y proteger testigos, así como los medios de comunicación como elPeriódico y otros que se la han jugado denunciando a miembros de aparatos ilegales y cuerpos clandestinos con nombres y apellidos de los responsables de la total inseguridad ciudadana

Es un llamado también a los miembros de las maras que han sido utilizados y obligados por agentes para cometer crímenes o atracos. Un llamado a quienes saben números de placas o nombres de quienes han eliminado a sus compañeros. Es el momento de actuar, de unir fuerzas, de perder el miedo y exigir a las más altas autoridades que procedan o, de lo contrario, demostrarán su complicidad con todos los hechos que han sucedido y de los miles de jóvenes y mujeres que han sido ejecutados salvajemente.

Fuente: www.elperiodico.com.gt


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