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Dos mil ocho, fin de la tragedia
Por Miguel Ángel Albizures - Guatemala, 26 de junio de 2007

Los adultos mayores tendremos una vida digna.

Es increíble la capacidad de la y los presidenciables, de sus compañeros y compañeras de fórmula y de los candidatos a alcaldes y diputados. Llegue quien llegue a ejercer el poder, así sea uno de los dinosaurios que según él, saltó de la extrema derecha a una posición socialdemócrata, los problemas nacionales serán pan comido, se atacarán de frente, con garras, colmillo y hasta con los pies. Todos tienen el mejor equipo de Gobierno, pero por seguridad no lo dan a conocer, porque pueden ser objeto de ataques por su pasado y se atrasaría la incursión de Guatemala al mundo “civilizado” que satisface las necesidades elementales del ser humano.

En los primeros meses de 2008, se devolverá la tranquilidad y la seguridad en todas sus expresiones a la población guatemalteca. Las maras, el crimen organizado, el narcotráfico, los asaltos a buses y asesinatos de pilotos, el robo de carros y furgones tan frecuente como ahora, desaparecerán como por arte de magia en los primeros 90 días de cualquiera que haga Gobierno, porque todos están dispuestos a combatir la impunidad, a hacer que el sistema de justicia funcione, aunque constitucionalmente exista la independencia de poderes, pero ellos son capaces, nacieron para gobernar y por eso quieren ser presidentes.

Al hambre, la miseria, la llamada extrema pobreza histórica que ningún Gobierno ha sido capaz de combatir, se le pondrá fin. No más niños y niñas desnutridos, porque eso afecta el cociente intelectual, genera delincuencia y este Gobierno, a pesar de sus planes y esfuerzos, ha sido incapaz de exterminarla.

Tal como lo escuchamos en los mensajes en las plazas, mercados, calles y eslóganes publicitarios, cada niño irá a la escuela y tendrá su computadora, los hospitales superarán el colapso y los pobladores desplazados por altos precios de alquiler tendrán su casa propia, los trabajadores hombres y mujeres, aún cuando sean de la maquila, tendrán un salario justo que además de la comida, el vestido, la casa y el estudio, podrán irse al cine, al teatro, a las playas o conocer Petén y por supuesto Tikal, que ha sido la ilusión de su vida.

Esas crisis hospitalarias desaparecerán y con ello la mortalidad materno infantil, los adultos mayores tendremos una vida digna y se dejará de regatear una pensión mensual que parece limosna. Con cualquiera de los que se proponen de gobernantes, el alba se ve en el horizonte, una mano dura la sostiene, un sol le alumbra, una ceremonia maya se realiza a su favor, mientras alguien une sus manos en oración pidiendo el favor del poder, mientras un niño extiende su mano pidiendo el pan de todos los días. La tragicomedia que hoy vivimos, según dicen, terminará el próximo año.

Fuente: www.elperiodico.com.gt -


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