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Revista · Documentos · Archivo · Blog   Año 4 - 2007

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Los retos de doña Adela
Por Miguel Ángel Albizures - Guatemala, 1 de octubre de 2007

Las hojas limpias no dicen nada.

A pesar de los sinsabores y amarguras que le ha de estar provocando a la señora Ministra de Gobernación que cercanos colaboradores estén involucrados en hechos delictivos y graves crímenes, no es tiempo que se dé por vencida, eso no le conviene a ella, ni le conviene a la población que espera continúe depurando todas las comisarías de la Policía Nacional Civil (PNC) y que de ahora en adelante mantenga bajo sospecha a sus más cercanos colaboradores para evitarse un susto que le provoque males cardíacos.

Las “hojas limpias” de agentes no dicen nada, lo que se evidencia con los que recientemente fueron detenidos por los asesinatos de jóvenes de El Gallito, así como los relacionados con el crimen de los miembros del Parlacen… hay que escudriñar, hay que revisar amistades y bienes y hay que poner a los investigadores internos controles sobre controles, pues quien menos se imagina es corrupto es matón o narcotraficante. Bien sabe la Ministra que los males no son de hoy, que las manzanas podridas siguen presentes y que los currículos que recibe de personas dispuestas a jugarse el pellejo en un puesto policial posiblemente sean enviados por cualquiera de los grupos que operan en el país al margen de la ley y que siembran la zozobra en la población. Las estructuras que construyeron a lo largo de muchos años siguen intactas. Unos pocos han caído, pero muchos siguen agazapados y buscando estrategias y tácticas que les permitan seguir operando sin caer en manos de la justicia.

Con lo que ha hecho hasta hoy, apenas les ha quitado un pelo a los gatos. Falta mucho por hacer y no se trata solo de despedir, sino de meter a la cárcel a cuanto rufián aparezca en las dependencias a su cargo y, aún despedidos o en la cárcel, seguirles la pista, porque no sería raro que busquen revancha y actúen con mayor violencia. Del Ministerio Público no espere mucho, no se confíe, no se atenga a ningún fiscal, porque –aunque no sean todos– en esa institución hay expertos no en investigar sino en desviar investigaciones, en desaparecer pruebas, en buscar chivos expiatorios y en poner sobre aviso a los peces gordos y medianos de cualquier acción policíaca que usted o sus asesores se propongan contra el crimen organizado, dentro o fuera de instituciones del Estado.

Pocos meses quedan para que finalice este Gobierno y seguramente la situación no se resolverá, pero usted deje su marca, la huella de su paso por esa institución, y siga demostrándoles que las mujeres son capaces, que las canas no salen por gusto y que es posible cambiar toda la estructura de un Ministerio y sus dependencias cuando hay voluntad política y no existe complicidad con los gángsteres que proliferan en Guatemala. Si aceptó el reto en momentos cruciales, hágale ganas y siga poniendo en cintura a quienes haya que poner, y de paso cuídese, no les quite la vista de encima.

Fuente: www.elperiodico.com


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