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Comuna y Gobierno central
Por Miguel Ángel Albizures - Guatemala, 15 de noviembre de 2007

Hizo recomendaciones que ignoraron.

La mecha de la bomba del transporte está encendida y que tiende a explotarles a Berger y Arzú en las narices porque nunca se ha enfrentado con seriedad el problema.

Como descaradamente lo ha dicho el representante de los transportistas Luis Gómez, el subsidio no soluciona el problema y esperan que de todas formas se autorice un aumento al transporte. O sea, quieren continuar mamando y tomando leche del erario nacional, pues no solo pretenden aumento del subsidio, el aumento del pasaje en más del 100 por ciento y, por supuesto, la exoneración de cualquier tipo de impuestos. A cambio, nunca han dado absolutamente nada, ni respetado los acuerdos que han arribado con las propias autoridades. Su comportamiento ha sido como el azadón, acrecentar sus cuentas, pagar salarios miserables a los trabajadores y dejarles en libertad a que hagan lo que les da la gana con el pasaje, incluso no pararle a los adultos mayores o cerrarles la puerta en la cara.

Ahora se habla de aumentarles el subsidio a Q255 millones para 2008, que representan más de Q21 millones mensuales, en detrimento de la salud y educación de la población, pues estarían mejor invertidos en hospitales, comedores infantiles o escuelas, que en los bolsillos de quienes cada año les basta amenazar con paralizar el servicio para lograr otras granjerías. Esa suma hay que dividirla entre el promedio de 1,900 buses que ponen en servicio y tomar en cuenta cuántos son los propietarios de los mismos. Según los transportistas, necesitan Q40 millones mensuales sin mejorar en nada el servicio. Con esos recurso y de común acuerdo entre la Municipalidad y el Gobierno central, se podría ir construyendo nuevos ramales del Transmetro y creando una empresa única del transporte que evite los lloriqueos permanentes de los transportistas urbanos y hasta el peligro que corren los usuarios al hacer uso del mal servicio que prestan.

Se constituyó una comisión especifica para que hiciera un estudio del transporte, sacó conclusiones e hizo recomendaciones que jamás fueron tomadas en cuenta. Tiempo es ya que la Municipalidad y el Estado, a través de nuestros impuestos, dejen de mantener lagartos y asuman con seriedad la prestación de un servicio eficiente y de calidad, pues hasta el momento los transportistas han demostrado su incapacidad de prestar un buen servicio como el usuario lo merece y por el cual paga y corre el riesgo de perder la vida por la imprudencia de los pilotos.

Fuente: www.elperiodico.com


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