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Mujer, violencia y sociedad
Por Miguel Ángel Albizures - Guatemala, 26 de noviembre de 2007

Una sociedad culturalmente machista y violenta

El día de hoy, como en otros años, las mujeres toman las calles para exigir el cese de la violencia que se ejerce contra ellas en diferentes estratos de la sociedad. Como siempre, son las mujeres las que levantan nuevamente sus voces, con poco apoyo de los demás sectores sociales. Son ellas las que buscan hacerse notar, hacernos ver qué tan grave se ha vuelto la situación de las mujeres en nuestro país.

Las cifras hablan por sí solas de esa complicidad de fiscales, policías y jueces, a quienes les importan poco o nada las más de 50 denuncias diarias que reciben, así como las muertes con saña que se producen todos los días y que este año suman ya más de 400, sin que haya condenas sustantivas contra los agresores. Incluso, las organizaciones sociales que apoyan a estas mujeres en su búsqueda de protección y justicia han sido amenazadas, perseguidas y agredidas. No es casual que, a la presentación de una denuncia, las víctimas sufran la burla o el acoso de autoridades que deberían protegerlas.

Una sociedad culturalmente machista y violenta solo puede cambiar si el sistema de justicia funciona y sienta precedentes que inhiban el comportamiento de padres, esposos, hermanos, o gente de poder, acostumbrados a pasar sobre la dignidad y derechos de las mujeres. Y eso solo se puede lograr con acciones firmes e independientes.

La violencia no es solo la que se da en el seno de las familias, sino en las calles, los centros de trabajo y hasta en los partidos políticos y organizaciones sociales, que deberían empezar a establecer medidas estructurales para erradicar las prácticas machistas y sexistas en sus filas.

Hasta tanto no se produzca un cambio en las leyes y en el comportamiento de operadores de justicia que ven con indiferencia la situación, no se logrará reducir ni mucho menos erradicar la cultura de la violencia, discriminación y exclusión de que son víctimas.

En ello también es importante el compromiso activo de quienes tienen la capacidad de “crear opinión” y de quienes transmiten la cultura, es decir los maestros y maestras, quienes forman a nuestra niñez y juventud; los dirigentes políticos y comunitarios, que conforman y fortalecen la cultura de las comunidades; así como los medios de comunicación, que tienen una inmensa responsabilidad en la visión que se transmite del fenómeno, tanto desde la cantidad de veces que el tema se aborda como en la forma que se presente, pues sabemos que estos actores influyen en el pensamiento y comportamiento de la sociedad.

Fuente: www.elperiodico.com.gt


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