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25 años después de la masacre
Por Miguel Ángel Albizures- Guatemala, 6 de diciembre de 2007

El Ministerio Público dice no tener pruebas suficientes.

Mañana, 7 de diciembre, se conmemora con varias actividades el 25 aniversario de la masacre del parcelamiento Las Dos Erres, La Libertad, Petén. El jefe de Estado responsable de la muerte de más de 250 personas se prepara para asumir, una vez más, una curul en el Congreso de la República, con lo cual a partir del 14 de enero se dirigirán a él como Honorable Señor Diputado o Dignatario de la Patria… No hay nada de honorable en alguien que trazó y dirigió estrategias de muerte que se extendieron e implementaron a lo largo y ancho del territorio nacional.

A las 8:00 de la mañana estaremos en el cementerio de la aldea Las Cruces (porque en Las Dos Erres no quedó nada), donde en 1997 inhumamos 162 osamentas extraídas de las entrañas de la tierra, entre ellas 62 osamentas de guerrilleros niños y niñas de uno a 12 años de edad, a quienes se enfrentaron los “valientes” soldados y kaibiles entrenados para arrasar y exterminar lo que encontraran a su paso. En una entrevista de televisión, el general genocida, con gritos estridentes, decía señalando con el dedo: “a usted le puedo mentir, a él le puedo mentir, pero a Dios no le puedo mentir”.

Por eso, sigue mintiendo a los jueces en los tribunales donde ha tenido que dar declaraciones, sigue mintiendo a la prensa y sigue y seguirá mintiendo al pueblo, mientras la voz de los testigos no sea escuchada y se haga justicia.

Además del general genocida, hay otros cuantos responsables del genocidio ocurrido en el país, entre ellos quien fuera su ministro de la Defensa y posteriormente golpista, general Mejía Víctores, hoy prófugo de la justicia, para quienes se giró orden de captura internacional y extradición, obstaculizada por innumerables recursos, maniobras de sus abogados defensores y complicidad de jueces y fiscales.

Veinticinco años después de la masacre y a 13 años de realizadas las exhumaciones y puesta la demanda respectiva, aún el Ministerio Público dice no tener las pruebas suficientes para la apertura a juicio, porque los crímenes del pasado no le interesan al Fiscal General o le provoca chorrillo juzgar a los criminales de los años ochenta. El testimonio y la declaración anticipada de dos ex kaibiles que participaron en la masacre, así como las osamentas de los niños y niñas, es suficiente para sacar de la curul al genocida y hundirlo en la cárcel. Solo así las víctimas y sus familiares podrán ser resarcidas y al mismo tiempo el sistema de justicia guatemalteco podrá recuperar un poco de confianza, perdida por su indiferencia, inoperancia y complicidad manifiesta en fallos, resoluciones y actitudes asumidas a lo largo de 13 años del proceso de investigación.

Fuente: www.elperiodico.com.gt


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