Magistrados: ¡feliz Navidad!
Por Miguel Ángel Albizures - Guatemala, 24 de diciembre de 2007
No tengo idea de qué regalo les envió el FRG, el General, o todos aquellos acusados de genocidio, incendio y muerte de 39 personas en la embajada; secuestro, desaparición, tortura o ejecución de personas, pero sí sé del regalo que ustedes le dieron a ellos en esta Navidad, como reconocimiento a sus crímenes, para que se sientan felices en estos días negros para los familiares y amigos de las víctimas desprotegidas por el sistema de justicia interno y lesionados en su derecho a recurrir a la jurisdicción universal.
Señores magistrados, pásenla sonrientes, felices, tranquilos; alcen su copa sin preocupación alguna, que la conciencia no les traicione y se sientan culpables de abonar la impunidad, para que crezca fecunda en medio del valle de lágrimas de hijas, hermanas o padres que esperaban, de la más alta magistratura del país, una resolución apegada a derecho y no a la derecha como ha acontecido.
Explíquenles a sus hijos e hijas, a sus hermanos, a su padre y a su madre, si es que los tienen, cómo se hacen y envuelven esos tamales navideños, rellenos de impunidad, de intereses personales y de grupo. Anímense, tienen la capacidad de hacerlo, de retorcer la verdad, de explicar cómo lograron sacar conejos de la manga y adivinar las cartas que se cruzaron entre ustedes y los abogados defensores de criminales.
Por favor, no se sientan mal, no son días para pensar en las víctimas. Dense un abrazo fuerte entre ustedes y abracen a los criminales; brinden por ellos y con ellos, emborráchense de emoción al haber encontrado los vericuetos para burlar, ustedes mismos, el derecho internacional, y defender la soberanía de este pueblo mil veces mancillado. Inviten también al fiscal general y a los y las fiscales que no quieren saber ni investigar nada de crímenes que se cometieron hace ya 20, 25 o 27 navidades; dense sin sonrojarse el abrazo de la impunidad en esta Navidad de 2007, que hace felices a los militares y a los civiles que no duermen tranquilos, porque los ‘ojos de los enterrados' y de los desaparecidos les persiguen.
Que ustedes no tengan esas pesadillas, que no les quite el sueño el remordimiento, que las leyes en este pequeño país, caricatura de Macondo de García Márquez o de El Señor Presidente de Asturias, se hicieron para violarlas, y los y las abogadas o los magistrados como ustedes se devanaron los sesos para aprender a retorcerlas. Alcen, pues, su copa, grítenle a los beneficiados con su resolución ¡feliz Navidad!, que aquí todo se vale, pero nada se olvida. Fuente: www.elperiodico.com.gt |