Murió Neto Capuano
Por Miguel Ángel Albizures - Guatemala, 8 de mayo de 2008
Rechazó una pensión ofrecida por Portillo.
Es difícil entender el porqué personajes como Ernesto Capuano Vicchio, útiles a la patria, se ven obligados a brindar sus conocimientos, su fuerza y energía y hasta dejar su vida en otro país, anhelando volver al terruño y servir a los suyos. Capuano fue uno de los que anhelaba volver Guatemala y así lo manifestó a diversas organizaciones hace precisamente un año, cuando entre el 20 y 31 de marzo de 2007 estuvo entre nosotros, se reunió con diversas organizaciones, e insistió en la necesaria unidad del movimiento social y de las posiciones políticas de izquierda para hacer avanzar el proceso de democratización y poder convertirse en una alternativa real de poder.
Los guatemaltecos que por una u otra razón estuvimos en el exilio en México, pero también los exiliados de Centro- américa y de muchos países de América Latina, lamentamos hoy la muerte, también en el exilio, de quien fuera uno de los abogados defensores de los derechos de quienes nos vimos obligados a vivir en México, y que las autoridades ponían una serie de obstáculos para la permanencia en el país vecino. Hablar de Neto Capuano, es hablar de toda una entrega a la causa de la democracia. Para decirlo con las palabras de Carlos Figueroa Ibarra “Nunca conocí a un hombre más inmune a las vanidades y más reacio a los honores. Ni más desinteresado con respecto a los bienes materiales”.
Capuano sufrió su primer exilio en 1938 cuando era un estudiante de derecho a la edad de 24 años, y la dictadura ubiquista, que estaba en su apogeo, no le permitió el regreso a su país por haber participado en el Congreso Mundial Antifascista celebrado en México. Posteriormente, muchos años después, en su segundo exilio en 1954, puso sus conocimientos y relaciones políticas al servicio de los expulsados por las dictaduras de América Latina. Se incorporó al país inmediatamente después del triunfo de la Revolución de Octubre y fue uno de los impulsores del Decreto 900, Ley de Reforma Agraria. En el gobierno de Arbenz, Capuano fue jefe del Departamento Agrario Nacional y posteriormente Director del Banco Agrario.
En 2001, el gobierno de Alfonso Portillo le ofreció la Orden del Quetzal y un apoyo económico mensual. Neto Capuano, como era de esperarlo, rechazó el ofrecimiento, así como cualquier gestión de pensión vitalicia que le ayudara a sobrevivir, expresando que “pensando como pensaba, mal podría aceptar la ayuda de un gobierno neoliberal poco o nada preocupado por el futuro del pueblo. Nuestro homenaje al hombre que fue ejemplo de dignidad y entrega.
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