El Palacio y la memoria
Por Miguel Ángel Albizures - Guatemala, 17 de junio de 2008
Muertos por el sueño de un país mejor.
No sería raro que “saltaran las liebres” por la utilización de instalaciones del Palacio Nacional para una exposición con fotografías de personas detenidas desaparecidas por las dictaduras militares de Lucas García, Ríos Montt y Mejía Víctores. Y posiblemente lo harán con más fuerza por el hecho que haya sido el vicepresidente Rafael Espada quien, el domingo 14 de junio, la inauguró e hizo un llamado a honrar a las víctimas que “entregaron su vida por el sueño de un país mejor”, sin dejar de reconocer que no ha existido voluntad política para investigar su paradero, a pesar de que se sabe quiénes fueron pues, como señaló, ahí están las listas de nombres de funcionarios civiles y militares de esos años.
El vicepresidente insistió en que no debe haber odio ni venganza; afortunadamente, no es eso lo que mueve a los familiares, sino la aplicación de la justicia.Porque no se le puede pedir perdón y olvido a una madre que ha pasado décadas buscando a su hijo o hija, ni a ninguno de los familiares de los 45 mil detenidos desaparecidos. Como me decía una madre que cruza los ochenta años, después de recorrer la exposición, “Jamás pensé que esto pudiera suceder, ver aquí la foto de mi hija es un pasito nada más en busca de justicia”. O como lo dijo en su intervención Aura Elena Farfán, representante de FAMDEGUA: “Hoy es un momento histórico para los familiares, el entrar con las fotos en estas salas de donde salieron las órdenes de captura y desaparición de nuestros seres queridos. Muchas veces estuvimos presentes para hablar con diferentes funcionarios, a quienes les pedimos se respetara la vida”. Se refería a los ministros de Gobernación de Mejía Víctores y Vinicio Cerezo, quienes nunca respondieron a los llamados y súplicas.
En el recorrido que hizo el vicepresidente Espada por la exposición, se sorprendió al reconocer en las fotos a algún alumno. Me imagino la velocidad en que su mente se trasladó a esa época trágica y recordó las aulas universitarias y la muerte de alumnos y catedráticos, opositores o no a las dictaduras militares. Ojalá en este nuevo período de sesiones, el Congreso ponga en agenda el anteproyecto de Ley 3590, que crea la Comisión de Búsqueda de Personas Detenidas Desaparecidas, porque eso sería otro pasito importante que contribuiría a llevar esperanza a los familiares, especialmente a los padres de quienes fueron detenidos desaparecidos y que esperan una respuesta de las
autoridades.
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