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Banderas del sindicalismo
Por Miguel Ángel Albizures - Guatemala, 2 de mayo de 2013

“Queremos el agua , no el oro”

En medio del reinicio del juicio por genocidio, el movimiento sindical ha levantado las banderas por la verdad y la justicia, y contra la impunidad que ha imperado en el país, y esto no es casual, pues, entre 1980 y 1985, las organizaciones sindicales fueron destruidas, los principales dirigentes asesinados en plena calle o desaparecidos impunemente sin que hasta el momento se sepa de su paradero.

Este Primero de Mayo las organizaciones sindicales sintetizaron sus demandas en la exigencia de respeto a la libertad sindical, que se supone garantizan las leyes labores y que violentan los empresarios. Contra la captura y encarcelamiento de líderes sindicales y campesinos que promueven los empresarios nacionales y extranjeros, y realizan las fuerzas de seguridad del Estado; contra la represión y el desalojo violento de comunidades campesinas y hasta de vendedores por cuenta propia que se les niega el derecho al trabajo. No faltó la condena a la militarización acelerada que consideran provoca terror y opresión al pueblo que exige justicia, y se manifestaron contra la entrega del país al capital transnacional.

Levantaron las banderas contra la corrupción, pérdida de autonomía e intentos de privatización de la Seguridad Social, que fue fruto de la Revolución de Octubre, al igual que lo hicieron los estudiantes y trabajadores de la Universidad de San Carlos por la transformación universitaria, la autonomía y el cinco por ciento del presupuesto del Estado.

No faltaron los campesinos e indígenas reivindicando su derecho a la tierra, el respeto a sus territorios y contra la exploración y explotación minera, sin faltar la condena a las autoridades y empresarios por la muerte violenta de líderes comunitarios que en el presente año se incrementaron, así como las órdenes de captura, y aprehensión de otros dirigentes que luchan por el respeto a los recursos naturales. Por ello, una pancarta era clara “Queremos el agua, no el oro”. Todo esto se da en medio de los disturbios acontecidos en Jalapa y Santa Rosa, en donde los montañeses se han puesto de pie y no han sido escuchados en sus múltiples reivindicaciones, por el contrario se amenaza con el establecimiento de un Estado de Sitio que restringiría los derechos ciudadanos en esa región.

Se levantaron las banderas por el trabajo y salario digno, pero también en condena por los atropellos que sufren las trabajadoras de la maquila en diversos fábricas. Para algunos, el Primero de Mayo no representa nada, pero para la gran mayoría es el día de reivindicaciones, de lucha por la justicia social y por la transformación del sistema injusto que les oprime.

Fuente: www.elperiodico.com.gt


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