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Impugnar ante la Corte de Constitucionalidad la aprobación del TLC
Por Mario Alberto Carrera - Guatemala, 17 de marzo de 2005

PREFACIO
Por orden del único propietario de la hacienda global y el dictador máximo del mundo, y máximos también democráticos y respetuosos de las soberanías de cada país (Panamá o Granada) se ideó, se redactó y se plasmó un Tratado de Libre Comercio (o varios) entre México, los paisetes de Centroamérica y República Dominicana. El nombre de TLC indica hasta al más tonto en qué consiste este arreglo multilateral.

Sin embargo, hay que decir, con honestidad, que el dictador máximo de la "farm" o sea el propietario del sucio patio de atrás, dijo que para que el tal TLC funcionara tendríamos (pero ¿con qué dinero? y ¿con qué principios éticos, si aquí todos los ministros se han hecho, corruptamente, de bonitos capitales, que les brotaron del suelo o incrementaron el pinche patrimonio que ya tenían?) dijo, repito, que Guatemala necesitaría inversión social (¿de dónde telas si no hay arañas?) y eliminar la corrupción. También transparentar los procesos estatales, ADEMÁS DE INVERTIR EN SALUD, EDUCACIÓN Y SEGURIDAD. Nada de eso se hizo antes de firmarlo. Por ello, también, es inconstitucional.

El dictador y autócrata dueño de la gringa farm (que ahora es el mundo entero, al menos cuando existía la Unión Soviética había alguien que se le oponía, con razón o sin ella ¡pero se le oponía!) ordena el TLC ¡para su conveniencia porque el tiburón se come a la sardina!, que de ahora en adelante vamos a comerciar libremente con ellos, pero tan absurda y surrealistamente como "Alicia en el país de las maravillas" y el país de las maravillas es Estados Unidos. Que vamos a comerciar libremente con ellos (cuando para empezar y sólo para dar un ejemplo no van a aceptarnos los insecticidas y fertilizantes que lleven residualmente nuestras hortalizas ni las hormonas que lleven nuestras carnes o pollos o huevos los que tienen. Y ellos, verbigracia, nos venderán armas o camiones, dentro de un libre y dulce comercio forcivoluntario. Porque, al menos, Brasil, México y Colombia producen sus propios autos por dentro de su territorio.

El dueño de la "farm" dio, eufemísticamente, un plazo perentorio para que el TLC se aprobara en las pinchurrientas bananas republics, porque les urge que las grandes empresas transnacionales (que son de la misma "farm") saqueen nuestros recursos naturales y, como ya lo reconocí, dijo que teníamos (para que el TLC funcione) que dejáramos, por ejemplo --como dije arriba-- de ser corruptos, como si ellos no lo fueran a escala internacional ¿o no se adueñaron --mediante el cultivo del banano, las minas, las empresas eléctricas y de ferrocarriles-- de nuestras pocas cuerdas de terreno hace pocos años?

Y de pronto, Zeus tonante, dice (sin que las supuestas condiciones ad-hoc se cumplieran COMO EL MEJORAMIENTO DE LA SALUD, EDUCACIÓN Y SEGURIDAD en la región), que quería ¡ya/ya! el abominable TLC. Abominable y ominoso y hasta de mal agüero TLC, o quedábamos fuera globalmente de la región.

Los diputados --siempre dispuestos a complacer al finquero-- aprobaron el TLC sin las condiciones previas varias veces mencionadas aquí, con la excepción de doce seres humanos que se opusieron y que pasarán a la historia. Y el presidente Berger ratificó de inmediato (bueno, de él se puede esperar cualquier cosa) el TLC. Y parecería que todo quedó consumado. ¡Pero no!

POSTUMBRAL
¿Para qué tenemos Corte de Constitucionalidad? Se creó en defensa del orden constitucional, es decir, para controlar que el Congreso no hiciera lo que le roncara la gana --recibiera cada diputado sus ganancias --en metálico o en cualquiera otra forma, y que todo cambiara sin que nada realmente cambiara, como dice el príncipe de Lampedusa en el "Gatopardo".

Señores miembros de los sindicatos y del magisterio y de la USAC y de otras respetables instituciones.

Señora doctora doña Rigoberta Menchú: ¿POR QUÉ NO ACUDEN A LA CORTE DE CONSTITUCIONALIDAD Y PROPONEN UNA FIRME IMPUGNACIÓN A LA CC PARA QUE DECLARE INCONSTITUCIONAL EL TLC?

Es más: piden su anulación y que ordene al Congreso que se haga la CONSULTA POPULAR.

SAGACIDAD
La clase alta de Guatemala, los aycinenistas (que no son necesariamente parientes de algunos queridos amigos de apellido Aycinena) argumentó en su día y sigue en sus trece, que no había necesidad de consulta popular para el TLC. Yo digo que sí. El Artículo 173 dice: "Las decisiones políticas de especial trascendencia deberán ser sometidas a procedimiento consultivo DE TODOS LOS CIUDADANOS". Los millonarios de Guatemala (como internacionalmente EE.UU.) están acostumbrados a que nadie les diga ¡ALTO!, así no es la cosa. Ellos dicen que el TLC NO ES UNA DECISIÓN POLÍTICA DE ESPECIAL TRASCENDENCIA. Los pobres (intelectualmente) millonarios --con honrosas excepciones-- no se quieren dar cuenta que el TLC abarca tres importantes actividades y disciplinas y por eso las pongo con mayúscula: la Economía, obviamente. Pero casi ninguna o ninguna gran decisión económica que se asuma en un país, deja de englobar a la Política y a la Economía Política. Dice el DRAE, respecto de política o político: "Dicho de una persona que interviene en el Gobierno y negocios del Estado. Arte, doctrina u opinión referente al gobierno de los estados. Actividad de quienes rigen o aspiran a regir los asuntos públicos".

El Congreso, al aprobar el TLC, actuó (económicapolíticamente) como protagonista en el Gobierno y NEGOCIOS del Estado. Asumió una postura doctrinaria POLITICOECONÓMICA DE LA REGIÓN. Y, por último se metió en una actividad que rige (el TLC): los asuntos públicos.

COLOFÓN
Quiero, por millonésima vez, volver a insistir QUE LO MISMO SE HIZO CON BELICE. Guatemala reconoció al estado de Belice sin previa consulta popular. Y VAYA SI ESA NO FUE Y NO ES UNA DECISIÓN P O L I T I C A DE ESPECIAL TRASCENDENCIA. Pero como digo: a nuestros gobernantes y dirigentes del Estado les valemos... Y Serrano reconoció a Belice y Arzú Irigoyen lo ratificó. Pero este caso tampoco está perdido. Cabe hacer un referéndum, es decir, que el pueblo lo ratifique después de consumado el reconocimiento. Pero ningún Gobierno se ha atrevido a hacerlo (desde Serrano) porque si los guatemaltecos contestásemos ¡no!, en el referendo (que de las dos maneras se puede decir: terminada la palabra con eme o con o) se armaría la de Dios es Cristo. No fuera de nuestras fronteras, porque Belice ya fue reconocido por todo el mundo. Pero muros adentro, desde Serrano hasta Berger han cometido y están cometiendo UN DELITO CONSTITUCIONAL. Los que lo hicieron, porque lo hicieron y los que les han seguido en la presidencia y en la cancillería, por ENCUBRIDORES.

Pero esto sólo pasa en esta pequeña granja más dictatorial que las soviéticas. Aquí ya sólo hacen falta de nuevo los esclavos.


Fuente: www.lahora.com.gt

 

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