Revista electrónica de discusión y propuesta social 
Revista · Documentos · Archivo · Blog   Año 2 - 2005

::::albedrío::::

Revista
Editorial
Artículos
Entrevistas
Noticias

linea

Redacción

linea

Enlaces

linea

SiteMap
Contacto


Otros documentos de consulta

De orden internacional
De carácter oficial
Comunicados

 

 

 

Tanto el ladino como el indígena son indigentes en Guatemala
Por Mario Alberto Carrera - Guatemala, 16 de octubre de 2005
macarrera@turbonett.com

Leí en uno de los suplementos --variopintos-- que se publican --dentro de los cotidianos diarios-- que se dan a la estampa dominicalmente en la capital, un reportaje sobre la discriminación (que ya sabemos puede ser racial, económica, religiosa, de color) discriminación que muchos periodistas y escritores de este país venimos reconociendo y señalando desde hace más de 50 años. De hecho, la fundación del Instituto Indigenista por mi tío Antonio Goubaud Carrera y otros inteligentes caballeros como David Vela, tuvo como incentivo esta discriminación experimentada desde hace 500 años.

No obstante, terca e ignorantemente el autor del reportaje a que me refiero arriba, insistía (rácata/tácata) que la discriminación económica (que la mala distribución del dinero en Guatemala) sólo se daba en una línea: de los acaudalados hacia los indígenas. Lo cual es un error del tamaño de la catedral. En nuestro país hay una enorme cantidad de ladinos en estado de miseria, cuya situación también se califica de discriminación económica, pero en la vía del adinerado/adinerado hacia el ladino.

Mas haciendo una digresión, aunque la discriminación (social, racial, de color) es un crimen insoportable para el paciente, puede ser que en unos casos (por razones culturales) sea soportable o sobrellevable. Lo que sí es un infierno verdadero es la indigencia, que es un modo de vivir en el que se carece de vivienda, vestido y alimentación. Dicho en una palabra: la miseria. Pero ella, en este país, le respondo al reportero arriba señalado, no es "nobiliario privilegio" de los indígenas --como él sostiene-- ¡qué va! Yo creo que en esto van "mita y mita" los indígenas con los ladinos pobres.

Las hambrunas de hace unos dos o tres años (si no me fallan las mientes) recuerdo que fue en aldeas misérrimas del Oriente guatemalteco y no precisamente en las áreas de Huehuetenango o Quiché ¿lo recuerdan? Prensa Libre hizo excelentes reportes de aquella situación que, me impresionaron tanto, que aún guardo. Pero insisto: ocurrió en las áreas cercanas a Chiquimula o por allí. Desgraciadamente escribo de memoria, nuestros diarios aún no cuentan con auxiliares investigadores que le ayuden a uno a corroborar supuestos datos. Además insiste --el aludido reportero-- en llamar mayas a esos indígenas/indigentes cuando (siendo muy permisivos) lo más que podemos decirles es neomayas. Los que ahora se quieren llamar mayas (de Rigoberta para abajo) no son sino los repobladores del Altiplano de Guatemala (hacia los siglos XI y XII) como el mismo "Popol Vuh" lo afirma. Y el día que quieran se los demuestro. Y como lo dijo y lo demostró --un millón de veces--Robert M. Carmack, sobre todo en su libro "Historia Social de los Quichés". O Juan Fox y Rosalío Stewart, también en la publicación en forma de libro titulada "La Formación del Reino Quiché". En realidad los quichés eran toltecas y llegaron aquí con la "serpiente emplumada" del señor Sam Colop, autoquicheísta y neopopulvuhiano... Yo sólo impartí, durante quince años, Literatura Precolombina de Guatemala... Pero concedamos que ahora los neomayas están de moda desde que Oslo (con razón, no lo niego) los puso en el candelero.

Otras distinciones que conviene advertir (porque matiza de manera diferente sobre todo a las dos o tres etnias principales de Guatemala y a sus lenguas) es que NO TODO "NEOMAYA" es indigente. Hay aborígenes quetzaltecos que manejan autos y camiones Mercedes Benz y existe --en todo el país--aunque minoritariamente "naturales" que son dueños de extensas tierras, fincas y haciendas y que someten groseramente a sus mismos "hermanos" (pues como ahora con lo de "Stan" todos somos hermanos) de sangre y origen étnico tolteca-maya.

El problema y conflicto fundamental de este país (lo vivo repitiendo hasta caer mal por redundante) es económico. No lo es en cambio, en primer término, la discriminación que, durante los últimos meses, ha sido de echarse ceniza en el cuerpo y rasgarse las vestiduras. Ese es un jueguito político que se traen ciertos partidos para poner como a un mártir del Calvario a la raza neomaya, con fines demagógicos y de atraer votos.

Si a este país llegara --como Juan José Arévalo-- a la Presidencia, un hombre que entendiera que lo que hay que hacer es desarrollar --al unísono-- humana y económicamente al país, se acabaría eso de las etnias marginadas y las hambrunas (cuando hay sequías) en la parte oriental de nuestra geografía. Pero eso quizá no sería "negocio".

Y a la presidencia se llega con los amiguetes (mientras se les engaña a otros haciéndoles creer que son amigos mientras son útiles) para salir con las alforjas suizas bien repletas. Aquí lo que todo el mundo quiere es enriquecerse y las etnias marginadas y los ladinos que coman ya saben qué, en el Oriente, y ¡qué se mueran de hambre! "¿A quién le importan?"

Fuente: www.lahora.com.gt - 151005


Copyright © El credito de las contribuciones es única y exclusivamente de los autores. El contenido de las contribuciones no representan necesariamente la opinión de la revista; los autores son responsables directos del mismo.