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Has nacido
Por Mario Alberto Carrera - Guatemala, 27 de diciembre de 2005
macarrera@internett.com

¿Has nacido y vivido, acaso, en la tierra “americana” donde los caballos del Apocalipsis depositaron sus truenos? ¿Has nacido en la tierra de llom donde todo se les está permitido a los prepotentes endemoniados? ¿Has nacido y vivido si asesinas, violas, humillas al intelectual, donde los poderosos es imposible que sean extraditados y donde los más criminales viven en santa paz? ¿Qué te pasa Dios mío? Mucho mejor que en el paraíso. Porque si todo eso lo padeces es que has nacido en Guatemala, tierra que algunos llaman paradójicamente BENDITA.

Si Dios no existe todo nos está permitido dice Iván, uno de los “Hermanos Karamazov”. Guatemala, país católico en sumo grado (casi campeón de la catolicidad como España, Italia sólo es campeona de Roma), es en cambio el lugar sin límites, donde la ética no existe (la moral sí, cada uno a su manera) Donde todos son buenos del diente al labio, donde cualquiera está dispuesto a matar a quien estorbe y se interponga. Pero no como la sincera fiera cárdena de Lope de Aguirro (“La ira de Dios”) uno de los más distinguidos togres de la conquista española, sino en el que haya nacido aquí poniendo una faz completamente angélica, pero dando la orden de ejecución extrajudicial, con un murmullo tan angelical como si fuera María Goretti quien la ordenara.

PUES TENIENDO DINERO TIENE UNO TODO LO QUE QUIERE. Ahora Fiodor Paviovich quien pronuncia estas patéticas palabras en la misma obra. Yo no sé por qué cuando releo “pobres gentes” o “los Karamazov” pienso tanto en Guatemala y quizá el hecho tan chapín donde el crimen sin castigo es tan noble como la Corte Suprema de Justicia y de cuando en cuando en la Corte de Constitucionalidad. Nuestro es el tenebroso país del crimen, de la impunidad, de las ahora masacres marreras (antes castrenses/guerrilleras)

Así las cosas ¿cómo puede ponerse en orden la cosa pública (Óscar Berger, que está cogiendo fama de paniaguado) en un país tropical, aycinenista y todavía encomendero. Estamos en la Santa Rusia, anterior al zar Alejandro II (que por fin suprime la esclavitud); en la profunda España de los Alfonsos XII y XIII (que arribaron con cara de imbéciles al DESASTRE DE 1898) en un país donde se interfelicitaban al matar a un escritor, a un periodista, a un estudiante de la Universidad de San Carlos.

Las escenas más tremendistas y grotescas han desfilado antes mis ojos. Soy el espectador del crimen que no ha permitido que una nube de terror nuble su visión. He visto el enriquecimiento ilícito por doquiera, a las mujeres convertirse -con gran aplomo- en prostitutas (con título universitario) para conseguir un Ministerio de Cultura (?), una secretaría del Estado (verdad mish/mish) o una dirección general. He visto a los hombres dejarse capara por el poder paralelo y el terrorismo de Estado, pero presumiendo de “mucho macho”, cuando se ha ofrecido y se ofrecen como prostibularulas señoras y como esperpénticas maricas de la “quinta”. En este país no hay (con muy contadas excepciones) lo que hay son sanguijuelas y es por ello que no hay líderes ni hay héroes.

Vender la vida, vender el alma, vender el honor, y la dignidad es lo único que preocupa a muchísimos guatemaltecos. Agacharse y hasta enseñar el quevediano ojo. Lo único que importa es hacerse con un poquito de poder. Y pedir confesión al momento de morir, por si acaso. Pero no sé para que.

Si todo nos es permitido y nos permitimos todo ¿o no? Ni Dios ni Diablo existen. ¿No es cierto Iván Karamazov?

Fuente: www.lahora.com.gt


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